Gominolas, tronquitos, regalices, fresitas y sandías, corazones de melocotón, ositos de goma... Las golosinas y chuches suelen ser un producto estrella, no solo entre los más pequeños, también en la población adulta. Sin embargo, como explica Alba Ramírez, tecnóloga de alimentos, nutricionista y Directora de Escuela Alimentaria , detrás de su atractivo colorido y su sabor dulce se esconde una combinación de ingredientes que en muchos casos genera preocupación. Pero, ¿de qué están hechas realmente? ¿son peligrosas para la salud? Descubrimos las claves de este producto de consumo a través del análisis de la experta. Las golosinas, como productos ultraprocesados que son, suelen contener una mezcla compleja de ingredientes con distintas funcionalidades que permiten obtener el acabado perfecto de textura, color y sabor. Así, según revela Ramírez, algunos de los componentes más utilizados son: Azúcares y jarabes : Entre los primeros ingredientes encontramos edulcorantes como la dextrosa, glucosa líquida y azúcar invertido, fundamentales para aportar dulzura y textura. Gelificantes : para texturizar y conseguir la consistencia óptima se usa gelatina y pectina. «Imaginemos la consistencia gomosa a caramelos y gominolas blanditas», recuerda. Reguladores de acidez : El ácido cítrico, el ácido láctico y el citrato trisódico se usan para equilibrar el sabor y permiten controlar el pH. Colorantes : es uno de los ingrediente más comprometidos. Algunos de los más comunes son los colorantes azoicos (E102, E110, E122, E129, E133), que aportan colores brillantes a los productos. Sin embargo, como aclara la tecnóloga, estos se utilizan cada día con menos frecuencia debido a que si se incluyen entre el listado de ingredientes deben alertar con un mensaje en el etiquetado: «Pueden tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños». Los colorantes azoicos tienen un límite máximo de dosis utilizada según el Reglamento (CE) Nº 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008 por ese mismo motivo. La norma de aditivos colorantes impone ciertos límites. Por ejemplo, en el caso de utilizar colorantes E-110, E-122, E-124 y E-155 en la elaboración de caramelos, confites y gomas de mascar, éstos no podrán exceder de 50 mg/Kg o mg/l. Conservantes y agentes de recubrimiento : Como el E202 (sorbato potásico) para evitar la proliferación de microorganismos y los agentes de brillo (E901-904) para mejorar su apariencia visual. «Si bien estos ingredientes están aprobados y continuamente reevaluados por las autoridades como EFSA, en seguridad alimentaria, debemos tratar de ser conscientes de lo que consumimos para intentar limitar su impacto en nuestra salud», recomienda la Directora de Escuela Alimentaria. Uno de los ingredientes más importantes en la fabricación de golosinas es la gelatina , que se obtiene a partir del colágeno animal fundamentalmente. Este compuesto se extrae de pieles, huesos y cartílagos de ganado vacuno o porcino, mediante un proceso industrial que, según revela Alba Ramírez, incluye las siguientes fases: Selección de materia prima : subproductos de matadero como tejidos ricos en colágeno, pieles y huesos. Pretratamiento : -Proceso ácido (Tipo A): Se aplica a pieles de cerdo, utilizando ácido para descomponer el colágeno. -Proceso alcalino (Tipo B): Se usa en huesos y piel de bovinos, con soluciones alcalinas que tardan semanas en disolver los minerales. Extracción del colágeno : Se calienta a temperaturas controladas (50-80°C) para disolver la gelatina en agua. Filtrado y purificación : Se eliminan impurezas y se mejora la calidad con procesos de filtrado. Secado y concentración : Se reduce el agua, formando gelatina en polvo o láminas. «Pese a que la gelatina es un ingrediente seguro y ampliamente usado, no es apta para dietas vegetarianas o veganas», aclara la tecnóloga. Por eso, algunas marcas han comenzado a utilizar como alternativa pectina de frutas o agar-agar para sustituir la gelatina animal. «No es que la industria alimentaria productora de golosinas esconda que entre sus ingredientes está un producto que se extrae de huesos, cartílagos y pieles de vacas y cerdos, es que tampoco es un reclamo que los niños vayan a entender, y por ello, no se explica explícitamente», aclara Ramírez. En este sentido la tecnóloga apunta que los niños tampoco saben cómo se producen los nuggets o cómo se elaboran las salchichas, y que en realidad esto no se debe a que la industria lo oculte, sino a que se considera que no es una asociación que resulte positiva para un público infantil. A pesar de la mala reputación de las golosinas en general, es posible encontrar opciones más saludables en el mercado, según asegura Alba Ramírez. Para identificarlas, la experta recomienda atender a los siguientes aspectos: Menos azúcares y edulcorantes más naturales : Busca productos con menor cantidad de azúcar y que utilicen miel, jarabes naturales o edulcorantes de origen vegetal como el eritritol o la estevia, pueden ser una buena opción. Colorantes naturales : Elige golosinas que usen extractos de frutas y verduras en lugar de colorantes sintéticos. Algunos ejemplos son la remolacha (rojo), la espirulina (azul) o la cúrcuma (amarillo). Menos conservantes y aditivos artificiales : Opta por productos con listas de ingredientes más cortas y naturales. Mayor contenido de ingredientes reales : Algunas golosinas incorporan jugos concentrados de frutas o fibra vegetal, lo que mejora su perfil nutricional. En el caso de aquellas personas que deseen buscar golosinas saludables como alternativa al consumo de las tradicionales, la experta alerta de que el hecho de entender indirectamente que al ser «saludables» su consumo puede ser más elevado, se corre el riesgo de que ese comportamiento desplace alimentos realmente interesantes cómo las frutas y meriendas de calidad. La clave, por tanto, es conocer la información porque será eso lo que permita hacer elecciones mejores, según concluye la Directora de Escuela Alimentaria.