La creación de un ejército europeo se paraliza: ¿Realmente es viable?
La tensión internacional, los constantes giros en el tablero geopolítico o la presión de EE UU se ciernen sobre el Europa. Desde hace décadas, el 'Viejo Continente' es una especie de isla pacífica ante un mundo tensionado. Fuera de la guerra entre Rusia y Ucrania y los conflictos derivados de la caída de Yugoslavia o la Unión Soviética, la facción occidental ha superado los ochenta años sin conflictos.
Con actores alejados geográficamente, el recuerdo de la "preparación" de la I Guerra Mundial se ha acercado al imaginario colectivo. Una nación dominante que sufre las primeras derrotas y que ve peligrar su hegemonía, varios países que multiplican su gasto en Defensa y un territorio asiático que se acerca al liderato económico.
Aquella vez la gota que colmó el vaso fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero del Imperio Austrohúngaro. Lo cierto es que un siglo después, las armas de destrucción masiva son una barrera prácticamente insalvable. Una especie de Guerra Fría constante en la que la Unión Europea ha sido desterrada marca el tablero.
Como preludio de la visita del Papa León XIV, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acudió a Barcelona para conversar con las entidades empresariales en el Círculo de Economía. La preocupación por la inestabilidad, la importancia de la Defensa y el ejército europeo, con el permiso de los PGE, gobernaron el espacio.
"Una defensa común es más urgente de lo que fue el euro en su día. La defensa común no la harán los militares ni los ministros de defensa, tendrán que hacerla los jefes de gobierno... Ha llegado el momento de apalancar este capital político”, se espetó al líder de los socialistas. Varios meses antes, Sánchez remarcó la urgencia de un ejército europeo "mañana mismo" para validar la potencia de Europa frente al tablero geopolítico.
Un receso en la propuesta en busca de una "mayor autonomía"
Pese a las diferentes declaraciones que han aumentado el debate, la idea de un ejército europeo no es nueva. Ya en los albores de la integración tras la Segunda Guerra Mundial, visionarios como Jean Monnet y Robert Schuman imaginaron una Europa unida en todos los aspectos.
Uno de los pasos más relevantes es la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO) para la construcción de una arquitectura conjunta. España, Alemania o Italia han colaborado de manera asidua en generar armamento. La propuesta integra movilidad militar, ciberdefensa o vigilancia marítima y cuenta con más de 100 proyectos.
Tal y como presentó este diario el pasado mes de abril, Andrius Kubilius, comisario europeo de Defensa, señaló que se necesitarían al menos 100.000 soldados, una cifra para nada escogida al azar, ya que sería el equivalente a la cifra de militares norteamericanos desplegados en el continente.
En este sentido, Europa también reclamó "una mayor autonomía" que significaría no depender de la industria armamentística de EE UU. Por razones de seguridad continental tampoco se vendería a terceros. Ahora bien, los cambios en el proyecto se han congelado.
Las ventajas de la unificación militar
- Permitiría consolidar recursos, eliminar redundancias y fomentar economías de escala para una reducción en la variedad de modelos de armamento o una formación conjunta más eficiente.
- La racionalización del gasto significa una mayor coordinación en adquisiciones y desarrollo tecnológico.
- Alcanzar una autonomía estratégica real como capacidad de actuar cuando los intereses de Europa no coincidan plenamente con los de Estados Unidos que no es incondicional ni permanente.
- Capacidad real de gestionar crisis con los países limítrofes de manera inmediata sin depender exclusivamente de fuerzas externas.
Los expertos muestran sus dudas ante los preceptos del Ejército europeo
"¿Pero de qué tipo de ejército están hablando?. ¿Qué se entiende por ejército europeo? ¿De la UE? ¿De países europeos?", miles son las vicisitudes y las incógnitas mostradas por los altos cargos militares. Varios testimonios recogidos por Europa Press señalan que son fundamentales el modelo y los países demandantes.
Según Rafael Martínez, investigador sénior asociado del CIDOB, la clave está en si lo que se quiere es un único ejército que suplante a los 27 existentes o por el contrario se mantendrían los ejércitos nacionales y "se crearía un ejército común para hacer frente a las amenazas comunes. ¿Vendrían los finlandeses a proteger Ceuta y Melilla", se pregunta. En este sentido, piensa que las grandes potencias como Francia no respaldarían el experimento. Por otra parte, se duda de que un ejército comunitario pudiera llegar a ser operativo, habida cuenta de lo que suele costar tomar decisiones en la UE. "Un ejército necesita celeridad", subraya a este respecto Martínez.
En última instancia, coinciden los dos expertos consultados, es una cuestión de voluntad política. "Hay operaciones militares o necesidades de defensa que tienen mala venta electoral, son gastos, riesgos...", resume Félix Arteaga, investigador principal para Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano. Por lo que los expertos muestran muchos espacios de mejora del proyecto embrionario.
¿ Y qué pasa con la OTAN y EE UU?
A la espera de que se produzcan las novedades y la propuesta se oficialice, lo cierto es que la participación en la OTAN no se vería afectada. Al final son entes independientes en los que no estaría EE UU. Respecto a la Administración Trump no tendría ningún tipo de influencia en el ejército europeo.
