Recuerdo muchas ocasiones en las que yo estaba sumergido en la cotidianidad y Fidel además de apreciarla se proyectaba a cuestiones perspectivas donde ese problema perdía su dimensión para ceder el espacio a las de su perspectiva. Hay infinidad de anécdotas de esas ensoñaciones y de esa confianza en la visión de un futuro asequible cuando el camino presente parecía preñado de obstáculos insalvables. Raúl relata lo que sin dudas es el ejemplo cardinal de lo que digo al explicarnos el encuentro de ambos con el diezmado grupo que sobrevivió a la emboscada de Alegría de Pío