Puigdemont no aclara su futuro y deja que JxCat y ERC se peleen pendientes de si regresa o no
A Puigdemont lo que mejor se le da es la propaganda, como ha demostrado con la carta que sus escuderos del PDeCAT, Jordi Turull y Josep Rull, han leído ante la tumba de Macía. “Vivimos un estado de persecución a las ideas legítimas, democráticas y no violentas”, rezaba una de las proclamas con las que el expresidente catalán ha tratado de asimilar su situación a la del fundador de ERC, afirmando que ambos han sido perseguidos por querer cumplir la voluntad de los catalanes. Puigdemont ha introducido además el concepto “sacrificio” para aumentar el efectismo de su mensaje. "Somos los continuadores de una larga cadena de sacrificios" como los que hizo Macià, ha dicho y ha recordado que su antecesor siempre pidió a los catalanes hacerse dignos de Cataluña".
El texto completo de la misiva puede consultarse en Twitter acompañado de esta introducción del autor que coincide con el último párrafo de la carta : "En recuerdo del # presidentMacià, que pidió a los catalanes que supiéramos hacernos dignos de #Catalunya, renovamos nuestros compromisos de ofrecer a todos los catalanes un país más justo, más próspero, más culto, más solidario, más inclusivo, más sostenible y más pacífico".
En record del #presidentMacià, que va demanar als catalans que sabéssim fer-nos dignes de #Catalunya, renovem els nostres compromisos d'oferir a tots els catalans un país més just, més pròsper, més culte, més solidari, més inclusiu, més sostenible i més pacífic.
Bon Nadal ???????? pic.twitter.com/YP40VacfOV
— Carles Puigdemont ???? (@KRLS) 25 de diciembre de 2017
Pero, independientemente del discurso victimista habitual, la carta de Puigdemont no contiene ninguna pista sobre sus planes inmediatos. Eso no significa, sin embargo, que sus potenciales aliados para volver a la presidencia de la Generalitat estén mano sobre mano. La secretaria general de ERC, Marta Rovira, visitó el sábado a Oriol Junqueras en la prisión de Estremera y en el encuentro, que duró unas dos horas y que sirvió para evaluar los resultados de las elecciones, se fijó una fecha para arrancar las negociaciones para la investidura: el próximo miércoles, 27 de diciembre. En la entrevista, Junqueras se habría mostrado satisfecho por el resultado de ERC y también por el hecho de que se revalide el mandato de las fuerzas independentistas. También habrían comentado la situación de algunos diputados electos, en la prisión o en Bruselas.
Avui he anat a veure en @junqueras a la presó. Està molt satisfet pel resultat de les eleccions. Agraeix l'esforç que heu fet i espera que puguem construir uns consensos amplis perquè el país avanci a favor de tothom!
Agraït, també, per la solidaritat rebuda! pic.twitter.com/ixNTHChhFc— Marta Rovira Vergés???? (@martarovira) 23 de diciembre de 2017
Pero lo cierto es que el empeño de Puigdemont en recuperar la presidencia de la Generalitat sin despejar la incógnita de su regreso no facilita las cosas.
Rovira y Turull, los 'sustitutos' también imputados
En el marasmo en el que está sumergida la política catalana no dejan de emerger, mientras tanto, ideas más o menos peregrinas sobre cómo solucionar el problema básico: el president cesado y su equipo insisten en que su intención es estar presente en la constitución del Parlament y acudir a un debate de investidura, pero su regreso está amenazado por la orden de detención dictada por el Tribunal Supremo, que mantiene a Oriol Junqueras en la cárcel de Estremera. Es más, si Puigdemont y el resto de miembros del Govern imputados son procesados y condenados por los delitos de los que se les acusa, rebelión y sedición, les espera un largo periodo de cárcel y un montón de años de inhabilitación, lo que les impediría seguir ejerciendo sus eventuales responsabilidades políticas.
Ese es el motivo de que los partidos de los investigados, ERC y PDeCAT, se hayan lanzado a buscar posibles recambios obviando el hecho de que los elegidos pueden acabar estando en la misma situación procesal que los dirigentes sustituidos. Es el caso de Marta Rovira, imputada por el juez Llarena después de que Junqueras la señalara como posible presidenta para que le supliera cuando se daba por seguro que Esquerra iba a ser el partido más votado. Y lo mismo ocurre con Jordi Turull, que ya estuvo en la cárcel por su participación en el 1-O y cuyo nombre ha sonado con fuerza en las últimas horas para relevar a Puigdemont en una supuesta investidura a la que finalmente no pueda asistir el cartel electoral de Junts per Catalunya.
La restitución de Puigdemont que no desea ni Junqueras
Hace exactamente una semana, Turull se quedó solo en el debate entre los candidatos al 21-D de TV3 defendiendo el regreso de Puigdemont a la presidencia en una muestra de lealtad a prueba de bomba. Fue Inés Arrimadas en ese debate quien sintetizó el problema de esta manera: “Ni siquiera pueden explicar a sus votantes lo que van a hacer. La tesis de Turull de que ha de volver a ser presidente Puigdemont no la asume ni Oriol Junqueras”. Rovira, que estaba justo al lado de Turull, solo apuntó entre dientes que “en este momento con Junqueras no puedo hablar ni yo” para que nadie pusiera en su boca la postura del líder de ERC, que permanece en prisión desde el 3 de noviembre. Pero no desmintió lo que había dicho la líder de Ciudadanos.
Junqueras, por su parte, prefiere mantener una cierta distancia para no ensuciarse con el barro de la pelea. Sí hace constantes llamamientos a la generosidad para dejar claro que este no es un problema de personalismos. Es lo que el domingo, en una carta publicada por ‘El Periódico’, describió como “priorizar el resultado global” frente al “resultadismo”.
Más explícito fue el domingo el exconsejero Carles Mundó, que se ha presentado en las listas de ERC, y que en un debate con Turull ante las cámaras de TV3 afirmó que si Puigdemont no regresa, Junqueras debe ser el candidato a ocupar la presidencia siempre y cuando haya salido de la cárcel para entonces: “Esto debería ser así, porque esto encaja en la idea de Gobierno legítimo que se ha planteado en todo momento. Pero el presidente Puigdemont fue muy claro cuando dijo ‘si gano las elecciones, volveré a Cataluña’. Este es el compromiso que tomó con sus electores y, por tanto, si esto no fuera así, primero quedaría sorprendido y, segundo, será él quien deberá dar las explicaciones”.
Turull, en cambio, consideró inútil “gastar energías con otras hipótesis que no sean la que tenemos nosotros” porque sería tanto como “entrar en un relato de la rendición en el que no queremos entrar”. E insistió en que deber ser el Gobierno el que explique por qué no puede ser investida la persona que ha sido elegida por los ciudadanos, abundando así en la tesis de que la urnas deberían limpiar los cargos penales que pesan sobre él.
Presidencia del Parlament a cambio de presidencia de la Generalitat
Entretanto, también han empezado a circular algunas ideas sobre cómo puede llevarse a cabo el ‘intercambio de cromos’ para que todas las partes salgan beneficiadas en la negociación. Una de ellas es que JxCat podría ceder la presidencia del Parlament a ERC para que la siga desempeñando Carme Forcadell a cambio de que los republicanos no se opongan a que Puigdemont o su partido, integrado en la candidatura del expresidente, se mantengan al frente de la Generalitat.
Forcadell, por cierto, ha hecho este lunes una sorprendente valoración del mensaje del Rey. Mientras todo el independentismo lo criticaba por colocarse al lado de los defensores del 155 y por “asumir el argumentario del PP”, en palabras de Pablo Iglesias, la política catalana ha expresado su “respeto”, quizá como demostración de que está dispuesta a seguir las recomendaciones del juez Llarena de mantenerse dentro de los estrictos márgenes constitucionales para no volver a la cárcel. Aún así, su continuidad en la presidencia del Parlament no es bien vista por los partidos constitucionalistas.
El secretario general de Ciudadanos (Cs), José Manuel Villegas, ha dicho que en su opinión "votar a favor de una persona que ha utilizado la Mesa de forma partidista y que incluso parece que ha podido cometer delitos al desempeñar su cargo por no hacerlo de acuerdo a las normas de la cámara, me parece que sería difícil que C's pudiera apoyar esas opciones".
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