La Razón se adentra en el armario de Carmen Lomana
Con un distinguido vestido negro de Dolce&Gabana, Carmen Lomana llegaba al Museo del Traje de Madrid, donde la esperaba la prensa. Por primera vez la popular socialité y colaboradora de LA RAZÓN y tv ha decidido abrir las puertas de su armario a los madrileños y todo el que quiera disfrutar de sus caprichos en el arte del buen vestir.
Lomana es conocida por ser una de las mujeres más elegantes de nuestro país. Un icono de estilo en la España del siglo XXI. Su armario forma una de las colecciones más sorprendentes de la moda Prêt-à-porter . Es uno de los lugares preferidos de Carmen, donde guarda, conserva y elige con esmero cada prenda en su día a día. La extensa colección siempre había permanecido guardada en las habitaciones de su casa en el madrileño barrio de Salamanca.
En declaraciones a LA RAZÓN, Lomana confiesa que no tiene ninguna vanidad ni quiere sacar beneficio de la exposición, simplemente el interés de compartir sus recuerdos con Madrid, la ciudad que la acogió cuando pasaba los momentos más duros de su vida. La idea de exponer sus vestidos surgió en una cena en la embajada de Francia, cuando conversaba con José Luis Díez-Garde, periodista experto en moda, tras el desfile de Jorge Vázquez en el 2015. La ilusión de éste y el carácter de Lomana hicieron que el proyecto saliera adelante. Según Díez-Garde, entrar en el armario de la socialité supone también satisfacer al “voyeur” que todos llevamos dentro y demostrar lo que Carmen dijo una vez: “Yo no tengo armarios, tengo habitaciones” (expresión utilizada en una reciente entrevista).
Rodeada de periodistas y amigos, Carmen recorría las diferentes colecciones que componen la exposición contando anécdotas de los vestidos. “La gente quiere ver mi armario, no el de mi abuela”, bromeaba la experta en moda y colaboradora de este diario. Una colección que es activa, formada por prendas que Lomana sigue usando a diario. Entre ellos, se encuentra un Valentino de color rojo pasión que la anfitriona considera su predilecto, un fantástico Chanel que usó en la Boda de Alaska y Mario o el vestido de fiesta que se puso para la inauguración del Teatro Real tras su remodelación. Un nostálgico recuerdo, pues fue el último acto social junto a su marido antes de su fallecimiento.
El televisivo Mario Vaquerizo, uno de los asistentes, avanzaba que aceptaría encantado la propuesta de Lomana para realizar una exposición conjunta de sus cazadoras de cuero, con su armario y el de Alaska. Carmen Lomana es una fuente inagotable de clase y estilo. Un himno a la vida que, según M. Víctor del Campo Yllera, “siempre tiene un mensaje positivo”. Con una presencia exquisita, perfecta y sin fisuras”.
Lomana es una de las poquísimas clientas de alta costura en Europa, cuya pasión por la moda le ha llevado a atesorar una fascinante colección digna de los mejores museos del mundo. Para deleite de aquellos que aprecian la moda, Carmen abre su armario para mostrar esta sorprendente colección que posee. Pues como decía Coco Chanel: “No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase”.
