Por los pelos
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Lo del pelo de Pablo tiene su permanente y sus extensiones. Porque a poco que nos fijemos y tiremos de hemeroteca, nos toparemos con que muchos de los que han llegado últimamente a la política con una mano delante y otra detrás, le han puesto los cuernos al palestino y a la camiseta del Che para irse de copas y fiesta con Domínguez, con Berhanyen o, lo que es peor, con el amo del calabozo capitalista, el demoniaco Ortega. Un buen ejemplo es la alcaldesa amiga de ese pésimo actor llamado Pepe Rubianes. La ínclita ha cambiado su viejo armario de piso de okupa por el vestidor de Eva Longoria. Y aunque el resultado no es el mismo, tampoco es cierto eso de que, aunque la mona se vista de seda…, porque hasta la mona está más mona cuando va bien vestida. ¡Hay que ver cómo son estos chicos!, capaces de renunciar a sus profundas convicciones con tal de servir a los ciudadanos desde las más altas instancias gubernamentales. Pero me pregunto qué pensarán los miles de chavales que aquí, por Villalar, van a la campa con sus coletas y sus abalorios, identificados con sus nuevos apóstoles hasta en el vestir. Qué dirán cuando estos se corten el pelo y se pongan hasta corbata (¡exceso imperdonable!).
Amigo Pablo, estás bien como estás. No renuncies a tu cuidada cabellera de príncipe de Bekelar, porque para votar a gente de pelo corto o, incluso, sin pelo, ya tenemos opciones. Pero en una cosa tienes razón, las próximas elecciones, las gane quien las gane, será por los pelos.
