¿De quién es la voz de las risas enlatadas?
En Munising, un pequeño pueblo del estado de Michigan, al norte de los Estados Unidos, se realizó un extraño experimento. Estábamos en 1971 y se reunió a las 126 personas de la localidad en un mismo teatro. Primero, se las proyectó una película, «Ducksoup», de los hermanos Marx. Después, vino el cómico Jonathan Winters, que realizó uno de sus alocados «shows». Y, por último, se les dio un libro con una selección de los mejores cuentos de S. J. Perelman.
Después de grabar sus carcajadas en cada actividad, quedó claro, ante su sorpresa, que las más hipnóticas y contagiosas eran las de los cuentos de Perelman. Cuando oyeron la de los hermanos Marx, se asustaron, pues si cerrabas los ojos parecían caballos desprendiéndose de un acantilado. Cuando oyeron las de Jonathan Winters, también sintieron cierto repelús, pues si cerrabas los ojos parecía el ruiido que una gallina y un perro harían si se amasen apasionadamente. Pero cuando oyeron los de Perelman, ni les dio tiempo a cerrar los ojos, empezaron a reir como si no hubiese campana. A partir de 1972 todas las series cómicas empezaron a escuchar estas carcajadas en las risas enlatadas y fue la edad de oro de la comedia.
