Vivir con amianto en los tejados: 3.788 familias afectadas
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Los afectados están separados por 25 kilómetros, pero su preocupación es la misma. Orcasitas, San Pascual yFuencarral han alzado sus voces contra esta plaga –espada de Damocles, lo llaman ellos– oculta en sus tejados.
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Llevamos 48 años luchando por vivir como personas. Ahora, al final de nuestras vidas, nos encontramos con que vivimos bajo la amenaza del amianto», relata Félix López-Rey, presidente de la Asociación de Vecinos de Orcasitas y exconcejal de IU. Caminar con Félix por el barrio supone pararse a cada paso. Todo el mundo lo conoce. Nadie sabe mejor que él la historia de una barriada –él lo llama pueblo–, que se remonta a la Guerra Civil.
Sus inmuebles, al igual que los de San Pascual, fueron construidos por el Instituto de la Vivienda de la Comunidad de Madrid (Ivima). Pero ahora se quejan de no obtener prácticamente ninguna respuesta por parte de las instituciones públicas. «La Comunidad ha tenido con nosotros un comportamiento vergonzoso», señala Félix.
Las rencillas entre vecinos y Gobierno regional se remontan al año 2010, cuando la Administración central dispuso más de 8 millones de euros para la rehabilitación del barrio, un montante que por la crisis los vecinos no han recibido. Ocho años después, los responsables de la Consejería de Vivienda están en contacto con los afectados. Fuentes oficiales afirman que en una reunión que mantuvieron en Orcasitas los afectados con el viceconsejero, Jesús Valverde Bocanegra, y el director general de la Vivienda, José María García Gómez, llegaron al acuerdo de declarar el barrio área de rehabilitación integral. De esta forma, los vecinos podrán participar en un Plan de la Comunidad, financiado por el Estado, que entrará en vigor próximamente.
En Orcasitas no son solo 1.517 los afectados. Este es el número de personas que viven techadas por el amianto. Pero las partículas de este material –cuando se manipula– se pueden expandir en un radio de hasta cinco kilómetros.
Plan Mad-Re
La misma situación denuncian en el barrio de San Pascual (Ciudad Lineal). Algunos de los vecinos no saben qué es el amianto. Se mantienen incrédulos hacia las posibles ayudas públicas. «Si hemos vivido toda la vida aquí sin que nos pase nada, ¿por qué lo vamos a cambiar?», es la respuesta que obtiene de los mayores Manuel Blanco, presidente de la Asociación del barrio, que se esfuerza por que todos comprendan lo nocivo de estas fibras.
En la sede se escuchan castañuelas y música de pasodoble. Los mayoría de la población todavía es ajena al problema total de sus viviendas. Recibieron los edificios en 1981: «Pero hasta hace unos años no descubrimos que era tan perjudicial».
Ahora los vecinos, aunque incrédulos, están deseosos de poner fin a este contratiempo y esperan con ansias que el Ayuntamiento aclare sus dudas en una reunión que se producirá el próximo 30 de mayo.
A la entrada del barrio de Fuencarral, las cubiertas y laterales de los edificios con amianto saltan a la vista. La cantidad de afectados se multiplica en el poblado: 1.700 familias respiran el amianto de sus tejados. «145 portales y 385 casas unifamiliares», explica Fernando Martín, presidente de la Asociación UR Poblado Dirigido. Esta zona de Fuencarral fue construida en 1960. «Hay viviendas que han recubierto el amianto con tela asfáltica; otras con tejas; y otras con ‘sándwich’, una chapa metálica con aislante en su interior», dice Fernando en el lugar.
A pesar de cubrirlo, el problema no desaparece, se mantiene sobre sus cabezas. Las tres comunidades no pueden atajarlo sin ayuda pública. «Somos absolutamente sensibles a este tema y entendemos la preocupación de los vecinos», afirman a ABC fuentes de Desarrollo Urbano Sostenible. Desde esta área del Ayuntamiento pondrán en marcha, a partir de julio, el Plan Mad-Re.
Para el amianto, los vecinos que participen podrán contar con una ayuda del 70%. «Ahí se incluyen todas las obras para retirarlo y la instalación posterior de un material de 8 centímetros de aislamiento», explican. Además de este porcentaje, los afectados que se encuentren en situación de vulnerabilidad podrán contar con una ayuda del 20% más y, si participan cinco bloques vecinales con la misma constructora y técnico, la subvención aumenta un 5%. Es decir, quienes cumplan con estos requisitos podrán recibir una ayuda económica de hasta el 95% para erradicar el amianto de sus vidas y de sus viviendas.
Del barro al amianto, la lucha de estas 3.000 familias después de 40 años podría estar más cercana a su fin.
