El ascenso del Huesca, otro novato en Primera
Rubi, un entrenador con experiencia en Primera división en los vestuarios del Levante y Sporting de Gijón, pudo celebrar el éxito que se le escapó a Juan Antonio Anquela en 2017. Una decepción que obligó a una reconstrucción que escenifica la serenidad que reina en este club. Tras aquella eliminación vivida ante el Getafe en la última promoción de ascenso, la SD Huesca no dudó en vender en verano a su futbolista más destacado y el traspaso de Samu Sáiz al Leeds United inglés se convirtió en la operación más rentable de su historia (3,5 millones de euros). Sin perder la cabeza, fiel al modelo de gestión austero instaurado desde la época de Segunda B, la directiva presidida por Agustín Lasaosa apenas se gastó 400.000 euros de ese «botín» para fichar a Álex Gallar (Cultural Leonesa) y terminar de configurar la plantilla con la que este lunes lograba el salto a la máxima categoría, el primero desde su fundación (1910). El primer gol del ascenso lo marcó precisamente Gallar en el inicio del partido. Jorge Pulido, un excanterano del Atlético de Madrid sentenció antes del descanso y anticipó el inicio de la fiesta.
Sin grandes nombres
El Huesca consigue el ascenso con una plantilla sin nombres ilustres, pero con unos jugadores entregados a la causa y en la que la mayoría de los refuerzos llegaron libres o cedidos, como el guardameta Remiro (Athletic), que este lunes erae retirado en camilla antes del descanso; Moi Gómez (Sporting); o «Cucho» Hernández, un desconocido que ha puesto en pie a la afición en El Alcoraz, coqueto estadio con capacidad para 6.000 espectadores.El imberbe delantero colombiano (18 años), a préstamo por el Watford, se ha convertido en la revelación del campeonato de plata y sus dieciséis goles han resultado decisivos para un ascenso que también lleva la firma de Melero, centrocampista total y autor de 16 de los 58 tantos conseguidos por su equipo.
La directiva de Lasaosa, exfutbolista de Segunda que cuenta con el asesoramiento de José Antonio Martín «Petón», ha generado también un impulso institucional y la SD Huesca, que proyecta la construcción de una moderna ciudad deportiva, ha superado su récord histórico de abonados. Ahora con 5.100 carnets, en la época de Segunda B apenas 1.400 aficionados animaban a un equipo que la próxima temporada verá pasar por sus vestuarios a las estrellas de la Liga.
Una entidad que se ha modernizado, pero que no olvida sus raíces y que la próxima temporada dará a conocer por los estadio de Primera el histórico lema del club: «Fieles siempre, sin reblar».
La afición del Huesca celebra el ascenso a Primera división
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EFE
