Portugal ha demostrado lo que se puede hacer aprovechando los bajos tipos de interés y sacando partido a las reformas estructurales. Las políticas del BCE han convertido el elevado endeudamiento de familias, empresas y administraciones en una carga más llevadera. A su vez, estas condiciones financieras han hecho que las reformas económicas sean menos dolorosas y den resultados con mayor rapidez. Al menos, eso es lo que muestra la experiencia de Portugal o Irlanda. Sin embargo si se mira a Italia, la situación parece bien diferente.