Un clima más cálido podría reducir el valor nutricional del arroz
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Recientemente, un grupo de investigadores ha analizado cómo los cultivos de arroz en China y Japón responderían a un escenario en el que la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera fuera de 580 partes por millón. Una coyuntura que podría ser difícil de evitar si no se adoptan las medidas de gestión del cambio global adecuadas a finales de este siglo, advierte el organismo internacional.
Cientos de millones de personas en Asia dependen del arroz como alimento básico. Pero el arroz que consumen será menos
nutritivo debido al aumento de los niveles de CO2 en la atmósfera, sugiere esta nueva investigación.
Los científicos descubrieron que la composición química de una planta depende del equilibrio del dióxido de carbono que absorbe del aire y de los nutrientes que toma del suelo. Si se altera esta relación, la planta puede cambiar de manera inesperada.
«Se observó una fuerte correlación entre los efectos del aumento de CO2 en el contenido de vitaminas», apunta uno de los autores.
Los potenciales riesgos para la salud asociados con los déficits de proteínas, minerales y vitaminas en arroz inducidos por el CO2 se correlacionaron también, añaden los expertos, «con un producto interno bruto per cápita más bajo para los países con mayor consumo de arroz», lo que sugiere, en su opinión, posibles consecuencias para una población global de aproximadamente 600 millones de personas.
«Aunque nuestros experimentos indican la amenaza del cambio climático para la seguridad nutricional, los programas de mejoramiento de arroz en todo el mundo se reproducen y seleccionan bajo condiciones de aumento de CO2. Muchos son conscientes de la necesidad de mantener e incrementar la concentración de nutrientes en las variedades de arroz recién lanzadas», matiza Oliver Frith, jefe de Desarrollo de Negocios en el Instituto Internacional de Investigación del Arroz.
Desafíos futuros
El arroz es la principal fuente de alimento para 3.500 millones de personas y su producción tendrá que aumentar significativamente para 2050 a fin de satisfacer la demanda mundial, explican desde las Naciones Unidas. La probable escasez de agua debido a la competencia por el recurso, la degradación ambiental y los efectos del cambio climático supondrán un reto para la producción de arroz. Otro desafío para los legisladores será reducir la contaminación atmosférica asociada al cultivo del arroz, responsable del 10% de las emisiones mundiales de metano, un potente gas de efecto invernadero. Según subraya el organismo internacional: «Esto podría ser importante, debido a que por cada mil millones de personas que se sumen a la población mundial, se necesitarán producir 100 millones de toneladas adicionales de arroz cada año».
