El Pórtico de la Gloria renace tras diez años de restauración
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Han pasado doce años desde la puesta en marcha del Plan Catedral que, con el mecenazgo de la Fundación Barrié, asumía en 2006 el titánico reto de atajar el progresivo deterioro de esta obra culmen del románico europeo, una vez constatado el insuficiente alcance de la intervención acometida a finales de los 90 y la acelerada pérdida de la policromía. «Encontramos zonas totalmente arrasadas; los restos de color caían cada día al suelo», explicó ayer la coordinadora de la restauración, Ana Laborde.
Seis millones de euros de inversión y doce años después de la puesta en marcha del plan (nueve, desde el inicio de los estudios de diagnóstico, y tres desde el montaje de los andamios), la Fundación Catedral de Santiago y la Fundación Barrié, con la colaboración del Instituto de Patrimonio Cultural de España y la Xunta de Galicia, entregan un conjunto estabilizado en el que más de 50.000 horas de trabajo a cargo de una docena de restauradores han salvado de la pérdida definitiva los restos de policromía todavía rastreables.
«Hoy intuimos qué admirable hubo de ser el resplandor que atraía con su reflejo por la profusión del azul intenso y brillante del lapislázuli y el refulgente oro más puro», afirmó el arzobispo de Santiago, Julian Barrio, agradeciendo el compromiso de la Fundación Barrié, que, «en estos tiempos en los que prima la inmediatez de lo efímero y el fogonazo deslumbrante», se sumergió en un proyecto tan lleno de riesgos como carente de garantías y retornos inmediatos.
«El Maestro Mateo lo levantó en veinte años; nosotros hemos tardado diez», dijo el presidente de la Fundación Barrié, dando idea del grado de complejidad de una actuación en la que los promotores, afirmó, nunca perdieron de vista la magnitud y trascendencia del trabajo. «A veces asustaba; no nos podíamos permitir la más mínima equivocación», señaló. De ahí, que el primer paso pasase por la constitución de un comité científico y que cada fase del proyecto fuese «minuciosamente estudiada y documentada», construyendo en paralelo una completa base de datos que, afirmó, marca «un antes y un después» y se convertirá en «obra de consulta obligatoria» en cualquier procedimiento de restauración y recuperación de policromías del Medievo.
«Nos encontramos un Pórtico totalmente gris, oscuro, pero había mucha más policromía superviviente de la que esperábamos», afirmó ayer Ana Laborde, miembro del Instituto del Patrimonio Cultural de España, al frente en esta restauración de un equipo que ha implicado a alrededor de un centenar de profesionales de distintas ramas y que ha desplegado una amplia gama de técnicas, productos y procedimientos validados bajo exigentes protocolos. Como muestra, cada producto de limpieza, fijación o consolidación de materiales empleado fue sometido a ciclos de envejecimiento en cámaras de ensayo que reproducían las condiciones exactas del Pórtico. «Hemos creado una forma de trabajo magnífica», sostenía Laborde ayer.
Habrá que esperar a la finalización de las obras en la fachada exterior de la Catedral al Obradoiro para que el Pórtico pueda empezar a recibir visitas —el flujo de visitantes ha sido uno los factores acelerantes en el deterioro y la Catedral no ha querido adelantar todavía ningún aspecto sobre el régimen de visitas—, pero el lunes la Reina Sofía participará en la inauguración oficial del conjunto renovado.
El resultado sólo ha sido posible gracias al trabajo riguroso, minucioso y coordinado de cientos de profesionales que han sumado el saber hacer de distintas disciplinas —desde la física a la biología, de la arqueología a la informática— para devolver el esplendor a la joya que Mateo entregó hace 830 años. El trabajo no ha acabado y hoy mismo, enfatizó Arias Mosquera, empieza su conservación.
Detalle del Pórtico de la Gloria - MIGUEL MUÑIZ
«Al equipo nos emocionaba cada día»
Ana Laborde, del Instituto del Patrimonio Cultural de España, ha estado al frente de los trabajos de restauración, y conoce palmo a palmo el conjunto escultórico que el Maestro Mateo erigió entre 1168 y 1188 en la Catedral de Santiago. Desde los andamios levantados en 2015 su equipo se ha acercado como nunca a los profetas y apóstoles tallados por el artista-artesano. «Es conocida la calidad, la excelencia del Pórtico, siempre se hablaba de la influencia que pudieran representar otras portadas europeas... Pero podríamos pensarlo al revés. Al equipo nos emocionaba cada día la minuciosidad de la talla, la calidad de los tocados, de los peinados, los pliegues... Decimos que tenía que haber un estilista; no hay dos figuras con los cabellos iguales, ni con idéntica posición de las piernas...», relató ayer, subrayando la calidad del trabajo del taller de Mateo.
