El alza del consumo no compensa la pérdida de tirón en inversión y exportaciones en el PIB
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Un factor tangible es que la previsión del precio del crudo aumenta un 16%, hasta los 73,5 dólares, para 2019, lo que incrementa ligeramente las previsiones de inflación pero, sobre todo, contribuye a reducir el músculo inversor de las empresas, a lo que se suma la retirada de los estímulos monetarios y futura subida de tipos de interés, que endurecerán las condiciones de financiación. Así, la formación bruta de capital fijo crece un 4,2%, un porcentaje aún elevado, pero medio punto menos de lo que estimaba el anterior Ejecutivo en mayo. Para 2019 arroja un 4% (cuatro décimas menos), en 2020 lo hará un 3,8% (cinco por debajo) y en 2021 lo hará un 3,7% (seis menos).
Este año y el que viene, esta menor inversión se compensará con un incremento más intenso del consumo privado y público, debido al mayor gasto que incentivará el Gobierno. El consumo privado crecerá un 2,4% -cuatro décimas más que en las anteriores estimaciones- en 2018, un 1,9% (+0,1%) en 2019, un 1,8% (+0,1%) en 2020 y un 1,7% (idénticas previsiones) en 2021. Pero en los dos últimos ejercicios, la menor inversión prevista se materializará en una menor aportación de la demanda nacional al PIB.
El freno de la economía también se deja notar en las exportaciones: el saldo exterior aportará menos de lo que se esperaba aunque seguirá siendo positivo. Para este año se reducirá en dos décimas, a 0,2 puntos, nivel que se mantendrá para el que viene (una décima menos) y el siguiente (mismo escenario), que bajará al 0,1 en 2021.
