Bernhard Langer, la vida empieza a los 60
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En la última década Greg Norman (53) y Tom Watson (59) tuvieron opciones de ganar la Jarra de Clarete, mientras que cuatro de los últimos siete campeones estaban en la cuarentena. Este tipo de recorridos litorales, en los que el conocimiento de los vientos y los botes de las bolas no son tan importantes como la potencia, se adpatan mejor a los hombres experimentados que a los recién llegados.
Sin embargo, esta edición se está viendo una situación extraordinaria. Bernhard Langer (60), que está jugando en Carnoustie merced a título senior de 2017, no solo ha superado el corte sino que se ha permitido el lujo de colocarse bajo par en el torneo (-1). «Nunca había jugado con él y es todo un espectáculo -comentó Rafa Cabrera, que ayer compartió partido con el alemán-. Es como una maquinita, aunque le pega corto no falla un golpe y es todo un caballero». Aunque no deja de ser anecdótico, Langer que jugó su primer British en 1976 cuando el canario aún no había nacido, terminó sacándole ocho golpes (68 a 76).
Lo curioso es que la efectividad del germano sigue siendo la misma de antaño y ahora domina con comodidad el circuito de mayores. Sabe que esta semana es un convidado de piedra entre los jóvenes (a los que casi triplica en edad) pero tiene claro que no viene a pasearse. «Mis objetivos son ganar los majors y la lista de ganancias de mi categoría, pero estoy aquí para competir. Si no me sintiera competitivo ya estaría en casa jubilado», afirmó sin tapujos.
Aunque es un ejemplo para todos, la procesión muchas veces va por dentro. «Cada día al levantarme me duele algo diferente, por lo que ahora me tomo más días libres que de costumbre -reconoce-. Pero una vez que estoy en un torneo, dedico las mismas horas a prepararme que el que más. Sé que mi caso es único porque no somos muchos los que podemos jugar a este nivel a los 60, pero he tenido la suerte de tener la suficiente salud y amor por el deporte para seguir trabajando y disfrutando».
