Los cien años en Metro de los Navarro
El logo de Metro de Madrid siempre ha sido foco de interés. Desde esa primera imagen de 1919, inspirada en el «Underground» de Londres, en la que el rombo ya aparecía como sello identitario hasta el diseño conmemorativo de este año, son muchas las vueltas que se le ha dado a uno de los símbolos más característicos de Madrid. No hay madrileño que no identifique esta figura geométrica con otra cosa que no sea Metro. Y menos aún Juan Navarro, el empleado más veterano del suburbano madrileño y que trabaja justo debajo de uno de estos carteles.
«Lo tengo en mi despacho porque este rediseño nunca llegó a salir. Si te fijas, utiliza una tipografía diferente. Está escrito en mayúsculas», explica el ingeniero que lleva 54 años empleado en la empresa que el 17 de octubre del próximo año cumplirá 100 años. «Fue un intento de rediseño que no salió. Me gustó y lo puse aquí», indica. «En un año, o algo más, cuando me vaya, se lo pasaré a la dirección», indica. Tiene 69 años y, aunque sabe que la jubilación está cerca, no deja de disfrutar cada minuto de su trabajo. «Estoy asesorando al metro de Lima en su construcción de la línea 2, y es una labor que me apasiona. Lo disfruto mucho», reconoce.
Hoy sería algo impensable, pero Juan entró en los talleres de Metro con sólo 14 años. Su padre era uno de sus empleados y, años antes, también lo había sido su abuelo. En ese momento Juan no lo sabía, pero uno de sus hijos también trabaja en el suburbano. Cuatro generaciones que han podido comprobar cómo ha ido cambiando el medio de transporte que, cada día, utilizan dos millones de personas.
«En los años 50 existía un programa en Metro que favorecía a los hijos de los trabajadores, para que ellos también pudieran entrar en la empresa», explica Juan. Así fue como, mientras estudiaba Bachillerato en el instituto Cardenal Cisneros, trabajaba de noche en los talleres. Fueron años duros, ya que después pasó a compaginar su jornada laboral con sus estudios de Ingeniería Aeronáutica. Pero así, se le abrieron nuevas puertas.
Tuvo la oportunidad de entrar en el departamento de estudios y proyectos en 1973. Ya no volvió a los talleres y, con los años de experiencia, fue pasando por diferentes puestos. Estuvo con proyectos de instalación, fue subjefe de estudios, jefe de división... Todo ello, guiado «por muy buenos jefes, que me enseñaron mucho, como Manolo Melis, un gran ingeniero», recuerda. Estuvo seis años como subdirector de obras y puestas en servicio. En la actualidad su labor está más dirigida al asesoramiento. «Metro es un referente a nivel mundial», dice orgulloso. Por ello, tras ayudar a los ingenieros del suburbano de Quito (Ecuador), ahora dirige toda la ayuda que se está prestando en la construcción de la línea 2 del metro de Lima (Perú).
