Tras el anuncio de que los negociadores de la UE y el Reino Unido han alcanzado un principio de acuerdo para llevar a cabo de forma ordenada el Brexit el próximo mes de marzo, la primera ministra británica, Theresa May, parecía poder respirar tranquila por primera vez en el último año. Pero la alegría parece haber durado poco tiempo: sus aliados clave, el sector más euroescéptico del Partido Conservador y el Partido Democrático Unionista (DUP) norirlandés, que sostienen su Gobierno, salieron a atacar el acuerdo, poniendo en peligro su aprobación e incluso la continuidad de May al frente del Ejecutivo.