La Unión Europea se prepara para desarrollar un sistema de vigilancia que supervise las inversiones directas de otros países en sectores estratégicos para los Veintiocho, especialmente en aquellos relacionados con la tecnología y las infraestructuras críticas. El objetivo que persiguen desde Bruselas es la creación de un marco de supervisión más estricto que proteja a las compañías europeas del robo de determinada tecnología o acceder a determinados programas comunitarios que fomentan el crecimiento económico, el empleo y la competitividad.