El FMI también critica los nuevos impuestos de Sánchez y le pide que suba el IVA
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La razón de esta sorprendente revisión es que el FMI da por acabada la evaluación sobre la economía española que emanaba del rescate bancario. El organismo dirigido por Christine Lagarde se despide con un último informe especial sobre la economía actualizado en noviembre, por lo que incluye el pacto presupuestario firmado entre PSOE y Podemos y las medidas de ajuste, y una larga lista de deberes.
La principal conclusión es que el FMI desconfía de las previsiones de recaudación del plan presupuestario, en concreto de las nuevas tasas a la economía digital y a las transacciones financieras. «Algunas de estas medidas tienen un impacto incierto, en particular aquellas que suponen por completo nuevos impuestos y medidas», sentencia el Fondo, que en otro capítulo recomienda su implementación internacional en lugar de que sea España el primer país que las adopte, ya que si no, las empresas pueden cambiar su estrategia fiscal y financiera o mover sus sedes para sortear el pago del impuesto en España.
«La introducción planificada de las tasas a las transacciones financieras y digitales quizá den resultado en el corto plazo pero serían más distorsionadores y mejor engrasadas en un marco coordinado internacional, dada la movilidad de la base imponible» sentencia el FMI, aludiendo a que la facturación que quiere gravar el Gobierno Sánchez puede acabar en otras jurisdicciones.
En su lugar, el FMI reconoce abiertamente que sus «opciones preferidas» para que el Gobierno ajuste pasan por medidas que «eleven la recaudación por IVA, suban los impuestos especiales y los medioambientales». «Estaso son las opciones preferudas para completar cualquier insuficiencia en los ingresosfrente al presupuesto de 2019 y consiga el ajuste necesario en el medio plazo», zanja.
Porque el FMI señala que el déficit no acabará en el 1,8% del PIB previsto por el Gobierno sino que, si hay prórroga se irá al 2% y si no adopta ajustes adicionales, es decir, si no aprueba medida alguna, el agujero se irá al 2,4%, un boquete que no se reducirá al menos hasta 2021. El déficit estructural, por su parte, irá creciendo año a año hasta el 2,9% en 2020 según el cuadro que dibuja el FMI.
En definitiva, los ajustes no son suficientes y el Fondo reclama más ajuste. «Para limitar el riesgo de potenciales carencias presupuestarias y asegurar que se cumple la mejora prevista del déficit nominal y estructural, es importante añadir medidas en el Presupuesto y estar preparado para adoptar acciones contingentes, en caso de que cualquier deterioro en los ingresos se produzca. Medidas adicionales de ingresos serían preferibles, pero también se pueden identificar opciones en el lado de los gastos», reclama.
