Argüello García: «Quiero escuchar lo que viene de la sociedad y de los obispos»
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Con la mayoría absoluta de los votos, es decir, 45 de los 80 finalmente emitidos, consiguió hacerse en primera votación con la confianza de los obispos.
Sencillo y afable, el nuevo secretario general aseguró que afronta su nuevo cargo «con ánimo» de «escuchar a la sociedad y a los obispos» y de transmitir con «fidelidad» lo que «la comunión de los obispos respire» en cada momento. Este prelado, que antes de ser obispo fue abogado y profesor de Derecho Administrativo en la Universidad de Valladolid, quiere que su nueva responsabilidad como secretario general sea sobre todo «un instrumento al servicio de la sinodalidad».
«Quiero reflejar una Iglesia en salida, ese anuncio de Jesucristo que nos hace depositarios de su amor y nos hace responsables de las personas más pobres», afirmó monseñor Argüello García. El nuevo secretario general compatibilizará su nueva tarea con su labor al frente de la diócesis de Valladolid como obispo auxiliar. «No pienso renunciar a mi cercanía con el pueblo de Dios que peregrina en Valladolid», aseguró para tranquilidad de sus fieles vallisoletanos.
Argüello García ha ejercido gran parte de su ministerio sacerdotal y episcopal en la diócesis de Valladolid. Allí lo ha sido casi todo: vicario general, formador y rector en el seminario durante más de una década y delegado de pastoral vocacional, entre otros muchos cargos. En abril de 2016, fue nombrado obispo auxiliar de esa diócesis y se convirtió en la mano derecha del cardenal Blázquez, que ya compatilizaba su ministerio episcopal con el de presidente de la Conferencia Episcopal. Entre bromas, confesó que su jefe le había dicho que ya habría tiempo para hablar sobre cómo iban a organizarse.
El obispo palentino sustituye en el cargo al sacerdote extremeño José María Gil Tamayo, que fue nombrado la semana pasada obispo de Ávila. Gil Tamayo ha trabajado como secretario general y portavoz de la CEE desde noviembre de 2013.
El secretario general es una pieza clave dentro de la Conferencia Episcopal Española. Además de llevar el día a día de la Casa de la Iglesia, sirve de nexo con el presidente y participa en todas las reuniones de los organismos donde se toman las decisiones de más peso, como el Comité Ejecutivo, la Comisión Permanente y la Asamblea Plenaria. De él dependen también las relaciones con el Gobierno, ya que forma parte de la comisión mixta. Esta función compleja requiere una personalidad afable capaz de generar consensos.
