La final de todos los tiempos
Así dictaba parte del título que Andrés Burgos le puso a su crónica de la final de ida de la Libertadores en El País. El periodista argentino autor del libro “El Partido” sobre el Argentina vs Inglaterra en México 86, hincha de River además, ha hecho un buen esfuerzo por contarle al mundo a través del diario español todo lo que rodea esta final histórica a través del significado que tiene el encuentro para los locales. Yo en lo personal, no quería dejar pasar la oportunidad de escribir en mi cuaderno sobre una final que hasta el momento, me parece la más importante en cuestión de rivalidad en la historia del futbol; pase lo que pase el sábado. Más allá de los nervios, ansiedad y neurosis colectiva que han estado experimentando los aficionados en el país sudamericano las últimas semanas, no me puedo imaginar el vivir, el sentir de los protagonistas que seguro han sido presas de una constante lucha interna entre el deseo y ambición por ganar, así como el terrible miedo a perder un duelo que marcará sus carreras. Más de un siglo de historia entre estos dos clubes y 58 años de espera, que es la edad que tiene el torneo continental de la Conmebol. Para contar las anécdotas que el superclásico argentino ha dejado, desde las cosas más bizarras hasta las tragedias, se necesita todo un libro. Después de una previa con guión de película, con historias como la del japonés aficionado a Boca que voló solo el fin de semana a ver el partido, pero se lo terminó perdiendo por el cambio de día y horario por una lluvia torrencial que invadió Buenos Aires, hasta el presidente opinando sobre las hinchadas visitantes; la realidad es que no pudo haber mejor resultado en la ida que un 2-2, un partido con goles se agradece, pero sobre todo, deja abierta una guerra que en verdad se decidirá en la última batalla. 13 días después, la acción se muda de La Bombonera al Monumental, ya han pasado 95 años desde que River se mudó del barrio de La Boca, nadie puede olvidar que son hermanos de origen. ¿Pesarán más las individualidades de los xeneises o el juego colectivo de los millonarios? Da igual, todo lo que el mundo recordará será al ganador, el vencedor siempre estará un escalón arriba del otro sin importar el palmarés. Dicen por ahí que la vida no se entiende sin un Boca-River y esta final nunca se volverá a repetir.
