El asesino de Laura Luelmo confiesa el crimen pero apunta muerte accidental para evitar la prisión permanente revisable
Bernardo Montoya confesó ayer el crimen de Laura Luelmo en los calabozos de Valverde del Camino (Huelva). Tras un largo interrogatorio, que comenzó una vez le fue designado un abogado, el presunto autor de la muerte de la profesora zamorana admitió ser el responsable de su desaparición. Sin embargo, aporta una versión dulcificada de lo que los investigadores creen que realmente ocurrió. Asegura que ella se dirigió a él y tras discutir, forcejearon y ella se golpeó la cabeza de forma accidental, según fuentes cercanas a la investigación. Esto lo explica después de conocerse que el forense apunta al traumatismo craneoencefálico como causa del fallecimiento. Después, se deshizo del cuerpo, aunque él apunta que lo hizo tras “asustarse” al ver que la chica se encontraba inconsciente, que no muerta. Puede que se deshiciera del cuerpo el viernes. Bernardo acudió a la prisión de Huelva (de donde había salido dos meses atrás) para visitar a su novia. En ese viaje pudo arrojar el cuerpo de la profesora al lugar donde fue encontrada este lunes. Sus vaqueros y ropa interior estaban a 200 metros del lugar y fue lo que se encontró en voluntario de la Cruz Roja que dio con el cadáver. Según fuentes cercanas al forense que le practicó la autopsia, el cuerpo estaba “fuertemente violentado”. Pero Bernardo asegura que tras ese golpe la maniató y la metió en el maletero del coche. La llevó al paraje boscoso y trató de agredirla sexualmente aunque insiste en que no pudo. Allí la dejó aún con vida y Laura falleció dos días después, según relevó la autopsia.
La reconstrucción del crimen podría practicarse una vez Montoya reingrese en prisión. El instructor de causa aún está redactando el atestado policial, con todas las evidencias que se han encontrado hasta ahora y podría pasar a disposición judicial a lo largo de las próximas horas o mañana aunque tienen de plazo hasta el viernes, cuando se cumple el plazo de 72 horas dede su detención. Ésta se produjo cerca de Cortegana, donde el sospechoso se había refugiado con su clan tras verse acorralado por la Guardia Civil. Le seguían casi desde el primer momento. El lunes por la mañana iba con su coche y al pensar que le seguían de paisano (como así era) paró su vehículo y trató de huir a pie. Pero le interceptaron enseguida.
