Las huelgas y protestas organizadas por entidades y agrupaciones independentistas, a las que se han ido sumando colectivos como los Mossos o el sindicato Ustec, mayoritario en enseñanza, en contra del Consejo de Ministros amenazan con colapsar Barcelona y sus accesos. Los CDR (comités de defensa de la república) llevan días organizándose para bloquear la Ciudad Condal cortando carreteras y vías de tren y organizando piquetes y manifestaciones en las principales calles de la capital y en los alrededores de la celebración de la reunión de ministros para protestar por la presencia del Gobierno de Pedro Sánchez al considerarlo una invasión. El temor a que se repita una jornada de caos como la del tres de octubre de 2017, tal y como se amenaza, ha llevado a las empresas catalanas a ponerse bajo mínimos o incluso cerrar para evitar problemas. No en vano, los comités de organización de los CDR han señalado a la AP7, C25, al aeropuerto de El Prat y a calles tan estratégicas como Ronda Litoral, Diagonal o Paseo de Gràcia como los puntos calientes que deben ser tomados para generar un caos circulatorio.