Valencia cierra una «semana fantástica» con un trabajado triunfo ante Khimki
El Khimki salió enchufado y en apenas cinco minutos, abrió una brecha de dieciséis puntos. La buena puntería de los rusos, especialmente de Jovita y Svhed se unió a una menor energía defensiva de los locales respecto a los anteriores partidos y a su falta de pericia ofensiva, que permitió que los visitantes llegaran frescos a su ataque (4-20, m.5).
La rotación cambió la cara del Valencia. Marinkovic y Colom le dieron la chispa que le faltaba en ataque, el primero con sus tiros y el segundo con sus valientes penetraciones pero también generando juego. También Abalde y Motum ayudaron a reducir la diferencia (33-35, m.12).
La solidez de Booker bajo los aros ayudó al Khimki a mantenerse unos minutos más por delante pero su floja defensa permitió a Colom alimentar a Tobey hasta reducir al mínimo. Fue un triple de Jordan Loyd el que, para explosión de la Fonteta, culminó la remontada local justo antes del descanso (51-48, m.20).
El Khimki se recompuso en el parón y empezó a anotar desde la línea de 6,75 pero el Valencia aguantó el tipo en defensa y se dejó guiar en ataque por un clarividente Colom, que anotó y repartió hasta llevar a los locales a una pequeña pero prometedora renta (66-57, m.25). El parcial en veinte minutos era de +25 para los locales.
Shved se sentó y el Khimki lo agradeció. Con más equilibrio y sin agujeros en defensa le dieron la vuelta al choque en apenas cuatro minutos y volvieron a ponerse por delante. Pero entre Marinkovic y Vives permitieron al Valencia llegar por delante al último cuarto (72-70, m.30).
El escolta serbio y Dubljevic asumieron el peso ofensivo de los locales, Jovic y Jerebko el de los visitantes y el encuentro se estabilizó. Buscó Ponsarnau un último impulso con el regreso de Colom y el andorrano cumplió y el Valencia entró con un punto de ventaja al último minuto y con posesión.
Una antideportiva a Booker sirvió en bandeja el triunfo a los locales, que la castigaron con dos tiros libres de Loyd y una canasta más de Dubljevic, dos acciones que unidas al falló ruso en el siguiente ataque decantaron finalmente el choque.
