El inapropiado comentario con el que un comensal empezó su cita
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Su cita comenzó entre piropos y sonrisitas. «¡Qué ojazos tienes!», le dijo Christian. No sabemos cómo habría reaccionado Irene si hubiera escuchado las primeras palabras que dijo sobre ella. «Me ha llamado la atención. Me ha puesto cachondo», comentó sin tapujos ante la cámara de «First Dates Crucero». «Está apretada. Bien vestida. Ese vestido, con taconcitos...», añadió.
Este asturiano que viajó hasta Valencia para estudiar ingeniería industrial llegó a este barco para «sentar cabeza». «Mi idea es asentar la cabeza mientras me preparo la oposición. Las chicas con las que he estado saliendo, cuando empiezan a pillarse de mi, no sé por qué no se fiaban de mi», dijo. «Las mujeres tienen un sexto sentido y si todas lo dicen es por algo», respondió Irene.
«Me parece una persona demasiado enfocada en lo material», apuntó Irene justo antes de que Christian le hiciera una gran confesión. «Dije que si era rubia y ojos claros le pediría hasta matrimonio». Sin embargo, parece que Irene no estaba de acuerdo con esta propuesta.
En un intento de cambiar la imagen que Irene, Christian insistió en que llegaba al programa con la intención de encontrar una pareja estable y que, como ella, es muy profundo. «En el Erasmus me llamaban el filósofo», comentó serio. «Le veo una persona que puede que sea profunda, pero a mí no me ha mostrado esa parte de él», dijo a las cámaras de «First Dates Crucero».
Pero Christian hizo una confesión que terminó de convencer a Irene (para que no volviera a tener una cita con él). «Mi padre es un fenómeno. Me presiona mucho con el tema del sexo porque dice que tengo que dejar en buen lugar el apellido Villanueva», confesó ante la atónita mirada de su pareja. Aunque compartieron la chocolatada que el programa les preparó en una habitación, Irene decidió que no quería «seguir navegando por el Mediterráneo juntos».
Finales felices
Ellos fueron solo una de las parejas que estuvieron viajaron en «First Dates Crucero». Entre ellas, dos tuvieron un final feliz. Manuel y Chesco no solo parecían mellizos, también sintieron una atracción mutua que les llevó a pasar la noche juntos en el camarote que les había preparado «First Dates Crucero». «Buscaba a alguien se pareciera mucho a mí», confesó Manuel, de 48 años. Pese a la diferencia de edad, 18 años, los dos tortolitos concertaron ya su segunda cita. «Cuando vengas a Sevilla, sacamos la piragua», le dijo.
¿Qué puede haber mejor que un beso? Pues un beso en el que se ve a @Lidia_TorrentA detrás, encantada de que la cita haya funcionado #FDCrucero2 https://t.co/x6IbzaH1tz pic.twitter.com/KPrtK4duAf
— First dates (@firstdates_tv) January 20, 2020
Juan Manuel y Angela también tuvieron un final la feliz. La pareja hizo alarde en todo momento de su química y compartieron bromas subidas de tono. Se prometieron cenas caseras y algún que otro postre especial. Pero para postre el que se encontraron en la habitación del crucero. Compartieron cama, pero Angela no llegó a enseñarle en salto de cama que había traído para la ocasión. Quizá solo necesite alguna cita más. «Hazme el boca a boca», le decía Juan Manuel entre risas, quien no dudó en decir que «de esta unión saldrá una boda».
