Puigdemont: “El realismo político obliga a que no me ignoren en la mesa de diálogo”
Hace 814 días que el expresidente catalán Carles Puigdemont (Amer, Girona, 57 años) huyó de la justicia después de que el Parlament declarara unilateralmente la independencia y el Gobierno de Mariano Rajoy aplicara el artículo 155 de la Constitución. Entonces ningún país reconoció ni el referéndum del 1-O ni esa declaración. Desde su residencia de Waterloo (Bélgica), Puigdemont ha tratado de ser la voz del procés en Europa y desde hace una semana tiene un altavoz más potente. Es europarlamentario gracias al caso Junqueras, aunque la Cámara debe decidir ahora si le retira la inmunidad. Puigdemont recibe a EL PAÍS en su nueva oficina, pequeña, solo con tres sillas, un escritorio y una vista forzada al río Ill. No descarta ninguna opción electoral y quiere condicionar el diálogo abierto entre PSOE y ERC. “Excluirnos no es inteligente”, dice.
