Hay preguntas retóricas emblemáticas que convierten en inmortales los análisis, los discursos, los poemas, o las historias de cualquier clase en las que se formulan: ¿Hasta cuando abusarás Catilina de nuestra paciencia? de la primera catilinaria de Cicerón; o la doble interpelación ¿Dónde está ¡oh! muerte tu aguijón? ¿Dónde está ¡oh! sepulcro tu victoria? que San Pablo toma del profeta Oseas; o ¿En que momento se jodió el Perú, Zavalita? de «Conversaciones en la Catedral», una de las mejores novelas del pasado y del presente siglo. Son frases míticas que trascienden la propia obra por su valor intemporal. A Vargas Llosa le dieron un merecido premio Nobel, antes, incluso, que a Bob Dylan, cuando la Academia Sueca comenzó a entender...
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