«Penélope» teje su independencia y desteje la leyenda de su sumisión en Mérida
0
Sobre este aspecto -el de la mujer que toma las riendas de su vida en un mundo de hombres que le niega todo derecho y toda autoridad- gravita la puesta en escena de esta «Penélope» que ha supuesto el debut en el Teatro Romano de Belén Rueda. No se habían extinguido todavía los ecos de los aplausos del público y la actriz, con los ojos arrebatados de emoción, confesaba estar aún embriagada por la experiencia que acababa de vivir. Ya más calmada, minutos más tarde aseguraba que todo lo que le habían dicho sobre lo que suponía actuar en Mérida se había quedado corto.
Y es que la actriz es la protagonista absoluta de este espectáculo, en el que también baila e incluso esboza una canción, y en el que exhibe alguna de sus mejores armas interpretativas -la lejanía del escenario impide apreciar uno de los más destacados: su mirada-: elegancia, distinción, intensidad, claridad, naturalidad... Sabe navegar con soltura por la fisicidad con que Magüi Mira ha tejido el espectáculo -convertido por momentos en una coreografía- para aliviar lo discursivo del texto.
Magüi Mira se ha mirado en el espejo del teatro clásico tanto en el elevado y poético texto como en la puesta en escena, con un coro de nobles. Una puesta en escena que descansa sobre un retorcido e imponente árbol, unas luces pictóricas y una significativa música (aunque en algún momento, como el vals, resulta cuanto menos chocante). También en ese código clásico se sitúa la interpretación. El público, con sus rotundos aplausos, premió con especial calor el trabajo de María Galiana, que aporta su serenidad y su incuestionable sabiduría al papel de Euriclea; y también para el resto de los intérpretes, de los que hay que destacar el oficio y la autoridad del siempre magnífico Jesús Noguero (Ulises).
Esta «Penélope» de Magüi Mira era quizás la mayor apuesta de esta edición del festival emeritense, especialmente por lo llamativo de su reparto: Belén Rueda, María Galiana, Jesús Noguero, Maxi Iglesias, Pedro Almagro, Muriel Sánchez, Antonio Sánsano, Alberto Gómez Taboada y Alfredo Noval, además de un grupo de actores extremeños que completaban el coro #-a la usanza clásica-. Curt Allen Wilmer y Leticia Gañán firman la escenografía; la música es de David San José Cuesta; la coreografía de María Mesas; la iluminación de José Manuel Guerra; el vestuario de Yaiza Pinillos y el diseño de maquillaje y peluquería de Roberto Siguero.
