La última semana en Velilla de San Antonio cabe dentro de una sencilla paleta de colores. Cuatro tonos para cuatro fechas clave: rosa, azul, negro y verde. El crimen de Iván Vaquero Sanz, de 39 años, arranca de un supuesto conflicto amoroso, transcurre por el clamor popular contra un grupo de menores y termina con la detención de alguien ajeno a las dos tramas anteriores. Esta es la historia de una muerte a todas luces inexplicable.
Jueves, 12 de noviembre. Varios vecinos de la localidad observan a un hombre, «y no a un chaval», pintar las paredes con un espray de color rosa. En el auditorio, en la biblioteca, en la Calle Mayor... El código «No TQMT» emerge por todas partes....
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