Nadie puede reproducir el monólogo de Pedro Sánchez en su paseíllo con Biden en Bruselas. El americano presumiblemente, no. No parecía escucharlo. Entre los temas que el español debió de abordar en ese irrepetible esprint verbal (5 o 6 temas en 32 segundos) debió de estar la oferta aduladora de que España podría acoger la Cumbre de la OTAN del próximo año.
Puede que Biden, en su despego, recordara que Sánchez no gasta lo que ha prometido en defensa en la OTAN, y que es hijo putativo de quien no se levantó ante la enseña yanqui y se largó de Irak de forma chapucera; quizás alguien le comentara que preside el único gobierno occidental con comunistas, con un ministro que...
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