Jesús Antón González sube a su camioneta con remolque. De su casa a la explotación que dirige habrá unos seis kilómetros, y los atraviesa por un camino algo embarrado que surca los ondulados campos de la zona bodeguera de Olivares de Duero (Valladolid). Un par de mastines custodian la puerta. Aunque ya vivían en el pueblo, hace tres años que unió fuerzas con su mujer, Alicia Catalina López, y se decidieron a pegarle un golpe de timón a sus vidas. Invirtieron para añadir una granja porcina intensiva al viñedo que heredó de su padre. Antes, ella se dedicaba a la química; él, que se había formado como auxiliar de capataz agrícola, trabajaba de comercial de fitosanitarios. Ahora crían una ‘tanda’...
Ver Más