El
jengibre es un pilar casi imprescindible en la cocina durante todo el año. Dentro de sus raíces, conocidas como rizomas, hay
antioxidantes que estimulan el cuerpo (moléculas que evitan el daño celular),
antiinflamatorios y
agentes antimicrobianos que destruyen los gérmenes. Muchos estudios sugieren que estas sustancias buenas para ti pueden
hacer de todo, desde combatir las náuseas y la inflamación crónica hasta prevenir las infecciones y el dolor, y tal vez incluso
el cáncer.
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