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Октябрь
2022

Guardianes del Tajo, santuario del agua en Toledo

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Abc.es 
Setenta años alegrando los 'menús obreros' y las comidas en las casas de Cuéntame, mezclada con vino tinto y bien de hielos. Lo de la rodaja de limón es algo reciente. En el imaginario colectivo sigue indeleble no sólo por sus inolvidables campañas («Si no hay Casera, ¡me voy!») o por su clásico casco de vidrio con el que se estrenó el tapón metálico y el cierre de porcelana en España. Fue en 1920, cuando Félix Duffo, yerno de un fabricante de sifones, consideró que era el momento de reinventar una gaseosa clásica y, así, nació La Casera. La idea de este emprendedor francés casado con una española era comercializar «un refresco suave y agradable, de sabor familiar para la mayoría de la población española, apta para todos los públicos y que permitiese la mezcla con el vino de mesa«. Su familia fundó luego La Casera, en 1949, y la receta se refinó, en la medida de lo posible, pues ya era de por sí simple: edulcorantes, dióxido de carbono, cítricos y, fundamentalmente, agua. De calidad si es posible, como para la producción de cerveza. Como para casi todo. Buen agua. En aquellos tiempos de postguerra la escasez y la disponibilidad de agua de calidad no parecía un problema aunque de hecho ya lo fuera. Hoy, no cabe duda de que es un quebradero de cabeza para productores y administraciones. Nos quedamos sin agua: es una evidencia. Y es una amenaza global. Hoy, La Casera —con numerosas plantas de producción en España— junto a conocidas tónicas y bebidas refrescantes como Trina producidas y comercializadas por el gigante japonés Suntory, cuenta en Toledo con una factoría que es santo y seña de la capital manchega desde hace décadas y que hace «de la innovación camino para mejorar permanentemente el producto y la eficiencia en su producción y distribución», según nos explica durante un recorrido privado por la planta el responsable de mejora de procesos industriales. Garantizar el suministro y la calidad Pero el agua, el ingrediente básico de todas las bebidas que se producen en esta planta histórica, no es precisamente abundante en Toledo, y ésa en una de las razones por las que arrancó esta semana la segunda actuación en ecosistemas fluviales del hólding nipón con la misión de garantizar su suministro y de rehabilitar las aguas, al tiempo que se mejora la biodiversidad en el entorno del Embalse de Guajaraz, uno de los tres pantanos que proporcionan agua a la planta y que se encuentra en un estado muy deteriorado, cuando no penoso, fruto de la poca calidad de las aguas, de la dejadez administrativa y, sobre todo, del incivismo ciudadano y de la falta de respeto por los entornos naturales. En 2020, Guardianes del Agua acometió su primera actuación: 'Guardianes del Júcar', en Carcaixent (Valencia), un proyecto para mejorar el ciclo del agua y reducir la huella de la actividad industrial de la planta de concentrados de Suntory en esa localidad. ¿Cómo? Rehabilitando el tramo del río Júcar del Barranco de Barxeta. Ahora, un paso más, 'Guardianes del Tajo' cuenta también con el apoyo decidido de la matriz de la compañía en Japón, encarnada en Toledo en la persona de Shigeaki Kazama, director ejecutivo de la División de Sostenibilidad de Suntory Holdings. Está coordinado por la Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes) y dispone de la asesoría de las universidades de Alcalá y de Castilla-La Mancha y la consultora Mediodes, cuya misión técnica es clave en la primera parte del proyecto, además del Club de Piragüismo local Toletum Kayak y otros muchos actores locales como la Plataforma en Defensa del Tajo. «Confiamos en ir también de la mano de la Confederación Hidrográfica del Tajo, actor principal en las decisiones que se vayan tomando», explica Tony Herrera, biólogo experto en restauración fluvial a cargo de esta fase durante la presentación de los trabajos en una sala de la propia factoría. El agua del futuro «Éste es un 'santuario natural del agua' que el grupo Suntory impulsa en España. Somos una empresa de bebidas refrescantes y el agua es el centro de nuestra actividad, de nuestra propia existencia. Somos agua, el mundo es agua, y como ella, somos transparentes, nos transformamos y afrontamos los retos: tenemos el fiel compromiso de proteger este bien tan preciado y así, contribuir a un mundo mejor para las generaciones futuras», explica Carmen Guembe, directora de Sostenibilidad, Comunicación Externa y Asuntos Públicos de Suntory, quien avanza que el plan corporativo exige reducir un 20% el consumo de agua en las fábricas de Europa para 2030. La alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, hizo también propio el proyecto. Durante la presentación del Santuario del Agua toledano —en un discurso preparado ad hoc que leyó bajo la mirada atenta del grupo de directivos de la compañía desplazados directamente desde Japón para la presentación—, se comprometió a apoyar «en lo que fuera necesario el proyecto como ejemplo del compromiso medioambiental de la corporación municipal». Herrera explicó que la acción —que se encuentra en fase de estudios técnicos— tiene una duración estimada de tres años y pretende recuperar agua por varias vías: mejorando la calidad de las aguas de los ecosistemas naturales (ríos, humedales y acuíferos) y de los recursos que utilizan los seres humanos (aguas embalsadas), contribuyendo así a que la cantidad del agua aprovechada por la naturaleza o disponible para consumo sea mayor. Y de forma indirecta, educando y sensibilizando a la población para que no derroche el agua y respete los ecosistemas acuáticos y su biodiversidad asociada. «Somos ambiciosos, porque aparte de las acciones medioambientales, se trata de un proyecto que contempla acciones para educar y sensibilizar a la población, para evitar el desperdicio de agua y para inculcar la cultura del respeto a los ecosistemas acuáticos y su biodiversidad», explicó en la presentación del acto Sara de Pablos, CEO de Suntory Beverage & Food Spain, quien asumió la cabeza ejecutiva de esta compañía en plena pandemia y se muestra «absolutamente comprometida con la acción ambiental y los avances en sostenibilidad y eficiencia que acomete la multinacional en España». Sara de Pablos, Carmen Guembe y Tony Herrera durante el acto de presentación terabithia Mala calidad y poca cantidad Carmen Guembe, una de las 'Guardianas del Agua', ha inspeccionado el embalse con los equipos técnicos en varias ocasiones. Ha observado —relata— que «hay un verdadero problema tanto con la calidad como la cantidad de las aguas aquí embalsadas». Algo por desgracia habitual en las masas de agua retenidas para posterior consumo de la mayor parte del centro peninsular; según todos los informes científicos. La situación no revertirá por sí misma, con el esfuerzo en recursos de todo tipo y el gasto energético que ello conlleva. Hoy por hoy no es un proceso sostenible: ensuciamos el agua para luego vernos obligados a sanearla, y conforme avanzan los efectos nocivos en el ecosistema hídrico provocados por el calentamiento global y la contaminación es necesario actuar con urgencia y decisión, y que el sector empresarial se implique. Guajaraz también viene siendo víctima de la escasez de lluvias generalizada y del incremento del consumo industrial y doméstico. Su capacidad se encuentra solo al 50% en octubre de 2022 [hace no muchos años llegó a estar lleno cuando arreciaron las lluvias]. Así, lógicamente, la concentración de gérmenes, algas, contaminantes, lodos, productos químicos y basuras en el agua aumenta según baja el volumen embalsado, explican los informes previos. «Cada año que pasa el agua está peor y el entorno más sucio», confiesan vecinos de la zona que suelen acudir a este lugar a pescar ciprínidos y otros peces invasores como el pez gato o la lucioperca. Hace más de medio siglo que ni truchas ni barbos se asoman ya a estos pantanos. No toleran el agua tomada. Avanzando en sostenibilidad «Determinadas zonas de la ribera del embalse están mal tratadas, hay escombros, desperdicios… Deseo que podamos recuperar esta zona natural para el recreo de los habitantes de Toledo, de los pueblos ribereños y de los visitantes que hasta aquí se acercan —prosigue Guembe—. En Suntory hemos interiorizado la responsabilidad de contribuir a regenerar Guajaraz, para devolver a la Naturaleza lo que tomamos de ella, para el bien común y para seguir avanzando en eficiencia y sostenibilidad en nuestra planta de producción de Toledo. El agua que llega a esta fábrica se depura totalmente, no puede ser de otro modo, pero lo ideal es que no hubiera que hacer nada con ella. Eso no es posible, evidentemente, así que cuanto más limpia llegue a la planta de producción, pues mucho mejor, porque el proceso depurativo generará menos huella y además será un indicador de que el proyecto 'Guardianes del Tajo' está dando los frutos que esperamos para los próximos años». En época de Roma, el arroyo Guajaraz (cuyas fuentes aún manan limpias en Los Montes de Toledo, en Mazarambroz) tuvo ya una presa, la conocida como La Alcantarilla o Los Paredones, levantada piedra a piedra para abastecer de agua a Toletum. La actual, de hormigón, construida junto al municipio de Argés en 1971, tiene capacidad para embalsar en las tierras anegadas 9 Hm3 de agua y ocupa una superficie superior a las 140 hectáreas; el riato que lo alimenta y al que da su nombre, discurre luego del embalse entre los municipios de Guadamur y Toledo y desemboca en el Tajo a la altura de la Dehesa de Daramezas, con lo cual, en la medida en que el agua del Guajaraz se entregue más limpia cada año gracias a esta operación medioambiental también se contribuirá a que el Tajo baje menos contaminado hacia el Este. Armonía con la Naturaleza Suntory Europa no sólo actúa medioambientalmente en España. En Francia, por ejemplo, mantiene un proyecto común a 20 años con el Grand Parc Miribel Jonage, el mayor parque metropolitano de protección pública galo, para apoyar los programas de educación sobre el agua y los talleres destinados a ayudar a los niños y las familias a comprender el papel del los recursos hídricos. Suntory ayuda a preservar y restaurar el bosque que rodea el río Ródano. Y en Países Bajos, patrocina un proyecto dirigido por la Sociedad Holandesa para la Conservación de la Naturaleza para restaurar el Markermeer, uno de los mayores lagos de agua dulce de Europa occidental, mediante la construcción de islas, marismas y lodazales. Enarbolando la bandera verde de «crear armonía con las personas y la naturaleza», la compañía japonesa pretende «crear un estilo de vida rico y próspero proporcionando productos y servicios de la más alta calidad, y aspira a crear una sociedad sostenible teniendo siempre presente la diversidad social, así como la coexistencia con el bello entorno global», según palabras del presidente y CEO del Suntory Holdings, Takeshi Niinami. 'Growing for Good' es la visión que impulsa una cultura corporativa especial, basada en el sincretismo entre la herencia japonesa y las raíces europeas que, además de «crear experiencias de consumo únicas, placenteras y saludables», se ha propuesto generar un impacto positivo en la Naturaleza. La planta moderna de Toledo ha ido experimentado una mejora en sus procesos y eficiencia en sus treinta años de vida terabithia



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