El pabellón número 7 del recinto ferial de Ifema, en Madrid, se asemejaba ayer a un circo de tres o cuatro pistas. Aunque con políticos, periodistas y cámaras de televisión, muchas cámaras de televisión, en vez de funambulistas o domadores. En ese reducido espacio físico coincidieron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, y muchos otros dirigentes importantes a nivel central, autonómico y local. Pocas veces cohabita tanto mandatario por metro cuadrado como en la feria internacional de turismo Fitur, que volvía a celebrarse sin ninguna de las restricciones que fueron habituales por la pandemia. Eso sí, juntos, pero no revueltos. Sánchez evitó a Feijóo, del que llegó a estar a apenas cinco metros, y también al presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, convertido inopinadamente en la estrella de la jornada. No hizo lo mismo, por ejemplo, con el presidente de la Diputación de León, el socialista Eduardo Morán, al que saludó afectuosamente. Tampoco hubo problema para que Mañueco y la ministra de Industria Comercio y Turismo, y también candidata del PSOE a la alcaldía de Madrid, Reyes Maroto, se saludasen con cordialidad al coincidir en una de las casetas. Y es que el conflicto entre el Ejecutivo central y la Junta de Castilla y León, a cuenta del protocolo para mujeres embarazadas anunciado por el vicepresidente autonómico, Juan García-Gallardo, de Vox, y rectificado luego de manera solemne por el presidente popular, vivía de nuevo horas álgidas coincidiendo con esa presencia institucional en Fitur. Pasados unos minutos de las diez de la mañana, Moncloa hacía público un comunicado en el que después de una semana de polémica, y de los requerimientos enviados, terminaba aceptando que el Gobierno de coalición de PP y Vox no ha incumplido la ley del aborto, como llegaron a señalar los representantes del Gabinete que conforman PSOE y Unidas Podemos, en referencia a medidas como las de obligar a las mujeres que fuesen a interrumpir su embarazo a escuchar el latido fetal o a someterse a una ecografía 4D. Medidas anunciadas por García-Gallardo pero desmentidas tanto por la Consejería de Sanidad de la Junta como por el propio Mañueco, en una declaración institucional al respecto el pasado lunes. Mañueco llegó a Ifema con el comunicado leído y con ganas de darle cumplida respuesta. En el estand de su región, se detuvo ante los medios con parsimonia, preguntando entre una nube de micrófonos y cámaras que cuándo podía empezar, preocupándose de que todos los periodistas estuvieran colocados para captar nítidamente sus palabras («yo no tengo prisa, estoy a su disposición», manifestaba) e inquiriendo a los representantes de los medios, incluso, si estaban al tanto del comunicado que acababa de publicarse. Presidente «sin escrúpulos» A partir de ahí, no dudó en fijar tres o cuatro ideas fuerza contra Sánchez, al que en un tono severo acusó de ser «un hombre sin escrúpulos» que «ha querido utilizar electoralmente a las mujeres» y que por lo tanto, «no es digno del cargo que representa». A su juicio, el comunicado dado a conocer por La Moncloa demuestra que «todo ha sido una burda manipulación», que habría sido ideada para poner en sordina los casos de condenados puestos en libertad como consecuencia de la entrada en vigor de la conocida como ley del 'solo sí es sí'. «Han querido utilizar esto como cortina de humo. Lo que le preocupa a las mujeres es que han dejado a más de doscientos agresores sexuales salir a la calle» argumentó. Además, y preguntado insistentemente por el hecho de que García-Gallardo mantiene que sí hay un protocolo sanitario que recoge sus propuestas, Mañueco -sin mencionar en ningún momento a su vicepresidente- volvió a desautorizar a su socio de manera tajante. «Usted me ve a mí la cara» le espetó a uno de los reporteros, en una comparecencia que iba subiendo de tono por momentos, y añadió: «Usted escuchó ayer al portavoz de la Junta de Castilla y León, que representa la voz del Gobierno de Castilla y León, no hay nada más que decir. Soy el presidente del Gobierno de Castilla y León. Quien fija la posición del Gobierno es su presidente» zanjó, antes de deslizar, en la última respuesta, que su relación con García-Gallardo es ahora «la misma que antes». Sánchez, por su parte, limitó después su comparecencia pública a una intervención sin preguntas sobre el sector turístico. Feijóo, antes incluso que Mañueco, y en línea con sus palabras de los últimos días, reiteró que se trata de «un conflicto inexistente» y defendió que «todas las mujeres embarazadas en España puedan seguir con su embarazo, y nunca jamás vamos a coaccionar a mujeres que quieren hacer una interrupción de su embarazo, siempre que esa interrupción se acomode a la legislación de nuestro país». El Partido Popular tiene recurrida ante el TC la ley de plazos de José Luis Rodríguez Zapatero, pero Feijóo ya dejó claro en una entrevista el pasado martes en Telemadrid que su objeción a la norma se ciñe a que no se exija el permiso paterno a las menores que pretendan abortar. Bolaños advierte Paralelamente a lo que ocurría en Fitur, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, en una rueda de prensa en La Palma, donde presidió la Comisión Mixta para la reconstrucción de la isla canaria, sacó pecho de la actuación del Ejecutivo, ya que bajo su óptica con ella han «conseguido estos días frenar lo que el Gobierno de Castilla y León pretendía, que era recortar derechos de las mujeres». Sin embargo, Bolaños arrojó más leña al fuego de la polémica lanzando otra advertencia al Gabinete de Mañueco: «Cuidado, como dicen de palabra una cosa y por escrito otra, como sabemos que hay un pacto oculto entre la derecha y la ultraderecha, que de hecho Vox está exigiendo que se cumpla, seguimos vigilantes. Seguimos muy preocupados, pero no vamos a permitir ni un milímetro de retroceso en los derechos de las mujeres, que lo sepa la derecha y la ultraderecha, y que lo sepan bien claro» sentenció. En el propio comunicado gubernamental, de hecho, se acusa a la Junta de mantener «su intención de ir más allá de lo que establece la ley orgánica de 2010 [la ley Zapatero], en evidente contradicción con el contenido de la documentación oficial remitida», lo que justifican en declaraciones de algunos de sus miembros. Preguntado por ello, Mañueco retó al Gobierno: «Si piensan eso, que vayan al Tribunal Constitucional. Hoy [por este viernes] han anunciado que no van al Constitucional, hoy hemos visto la mentira de Sánchez, la sobreactuación de Sánchez» concluyó.