Parecía difícil pero el
Madrid tenía reservado para el final de la final la última sorpresa, la última remontada. Los blancos son los nuevos campeones de Europa gracias a su capacidad de resistencia y al milagro final, con una canasta de Sergio
Llull que dio la vuelta a un partido imposible para derribar (78-79) a un
Olympiacos que ya acariciaba el trofeo.
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