Dije aquí que fui a Portugal a quitarme una hora por recomendación moral, las heridas de la Meseta, de ese sol que anda restándome ilusiones, proyectos de familia, y va dejándome el rostro, antaño blanco y bien parecido, de un color casi cárdeno. Todo fue un paréntesis; entré en España, leí las proclamas electorales y los hijos que no tendré se esconden en las cloacas. Los deseos están en el mismo buzón, mental, donde votaré o no votaré depende de cómo el litio actúe en mí cuando amanezca el 28. Pero he visto el incendio de Las Hurdes y he venido a pensar en qué poco se nos va quedando verde. Sí ya sé que ahora mayo anda 'marceando', pero...
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