Ya lo decía Guy Debord: la verdad se ha convertido en un momento de lo falso. No sólo lo falso parece más verosímil que la verdad, sino que es imposible discernir entre lo que es cierto y lo que no lo es. Hemos asistido en esta campaña a una banalización de la verdad . El uso de datos tergiversados, de interpretaciones sesgadas, de rumores e insinuaciones y de medias verdades han sido frecuentes en los discursos de los candidatos de todos los partidos. La renuncia a los principios se ha presentado como un cambio de opinión, la descalificación del contrario como un recurso para exhibir superioridad moral, los errores como una demostración de mala fe. Pero siempre el malo, el...
Ver Más