Más de la mitad de los españoles viven económicamente dependientes del Estado, lo que nos hace un país de resentidos , como corresponde al gran país de la envidia. En 'Nuestra Cultura, ¿qué ha sido de ella?' el inglés Dalrymple recuerda que ya Tocqueville vio que el sistema humanitario de derecho a subsidio promueve la destrucción de la amabilidad y la gratitud, pues lo que es dado burocráticamente se recibe con resentimiento, además de alentar el fraude. El suministro de socorro con subvenciones atomiza a la sociedad. El análisis más fino del resentimiento lo hizo Marañón en su retrato del emperador Tiberio, donde explica cómo en los resentidos, si alcanzan a ser fuertes, con la fortaleza advenediza que da el...
Ver Más