Al igual que en
Ljubljana la pasada semana, en pista del
Cedevita, el
Joventut se abonó a la prórroga para sacar otro triunfo europeo, el segundo desde el inicio de la fase de grupos y primero en casa. Esta vez no fue necesaria una genialidad de Andrés
Feliz, ausente por lesión, sino el trabajo colectivo y la mejora defensiva las claves de la victoria badalonesa.
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