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Октябрь
2023

Recuperar la «memoria» del Canal de Castilla para que no «languidezca»

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Abc.es 
En los años de mayor esplendor del Canal de Castilla , a mediados del siglo XIX, además de las más de 300 embarcaciones que lo recorrían, había un negocio boyante en su entorno. Solamente en la provincia de Palencia, en los caminos de sirga, se llegaron a contabilizar hasta 25 harineras. La vida y la economía bullía en torno a esta imponente obra de ingeniería hidráulica y las casas de escluseros y otros empleados del canal crecían a las orillas. De eso poco o nada queda ya. Poco o nada queda de aquellas «magníficas» viviendas del siglo XVIII y en el caso de las harineras, «salvo un par de excepciones», la situación es muy parecida: «a punto de derruirse o manifiestamente abandonadas». Recoger las «andanzas viajeras» de «los caballeros de la orden del pedal» -así se refieren a ellos mismos en tono jocoso-, a la vez que muestran el Canal de Castilla «como una metáfora del abandono que sufren» las tierras castellanas y «rescatar la memoria» de las personas que trabajaban en la que fue una de las mejores obras de ingeniería civil de la época ha sido el triple empeño que ha tenido Pascual Izquierdo (Sotillo de la Ribera, Burgos, 1951) en su nuevo libro 'Viaje por el Canal de Castilla. Hacia la pleamar de espigas' (Difácil, 2023), concebido como un libro de viajes, pero con el que ha querido ir más allá. En su recorrido por etapas -comenzó hace 23 años y terminó con varias visitas recientes- a lo largo de los tres ramales que forman esa formidable obra hidráulica, se detiene no solo en las esclusas, las dársenas y los acueductos, sino también en las poblaciones cuyo término municipal es surcado por sus aguas, donde hablan con sus habitantes para conocer y recoger historias y experiencias como las de Julián Gonzalo Catalina, «un señor de 90 años» con el que se citaron en la dársena de Valladolid, «que había estado trabajando en todos los sitios Canal. Había sido calafateador, esclusero, guarda... y tenía una memoria privilegiada». Noticia Relacionada ARTES&LETRAS estandar Si 'Últimos robinsones': afán de resistencia José Ignacio García El segoviano Ignacio Sanz modela desde tres perspectivas diferentes su última novela, en la que a voz a quienes resisten en los pueblos de la España vaciada Pasado y presente se funden así en una obra que quiere «rescatar esa memoria de un tiempo y una vida que está poco a poco languideciendo» y de ahí que se plasme en ella «un amplio abanico de miradas», aunque «la mirada fundamental es la búsqueda de la belleza». En este sentido, recuerda Pascual Izquierdo que este «sueño ilustrado» ha dejado «vestigios arquitectónicos de gran singularidad«. Destaca entre ellas el Acueducto de San Carlos el Real de Abánades: »Es una joya magnífica, de cinco ojos, con gran prestancia. Cuando lo vimos por primera vez, en el año 2000, estaba en un lamentable estado de abandono, hasta el punto de que los sillares exteriores se estaban cayendo. Afortunadamente en el año 2020 se completó su restauración«. No ocurre así en todo el Canal. Pese a estar catalogado como Bien de Interés Cultural, el autor denuncia en el libro el deterioro que sufren muchos de sus elementos. De hecho, cuatro de ellos están en la Lista Roja del Patrimonio: El molino harinero de la primera esclusa (Ramal e Norte), la esclusa 15 (Ramal Norte), la casa del esclusero de la 39 (Ramal Sur) y el conjunto de la esclusa 40 (Ramal Sur). Autor de más de treinta libros de diversos géneros literarios, Pascual Izquierdo tiene una larga trayectoria en la elaboración de guías turísticas, que en las quince obras ahora editadas, abarca ciudades, provincias, comunidades y territorios relacionados con el vino o la gastronomía. El Camino de Santiago es otro de los destinos en los que se ha fijado en sus obras. El escritor burgalés no ha dudado en aprovechar cada una de las presentaciones que ha tenido el libro -la última ayer, en la Fundación Segundo y Santiago Montes de Valladolid- para reclamar que las tres entidades responsables, Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), Junta y las diputaciones de Valladolid, Palencia y Burgos- se pongan las pilas y «formen un consorcio o lo que estimen conveniente para poner en marcha un proyecto para la rehabilitación integral del Canal en un plazo de cinco o diez años de tal manera que se pueda recuperar otra vez su navegación». «Creo que es un objetivo que se puede acometer. En el último Congreso Internacional del Canal de Castilla que se celebró en Palencia se esbozó para él la figura de Paisaje Cultural, que puede tener en las estancias europeas un abanico muy amplio«. Considera el autor que ese «abandono» que sufre se debe a que las autoridades no valoran lo suficiente la infraestructura como atractivo turístico: «Estamos hablando de un monumento bien de interés cultural que en otros países con más sensibilidad cultural y artística que España haya se habría rehabilitado íntegramente». Tras su presentación ayer en Valladolid, Madrid y el municipio vallisoletano Medina de Rioseco serán los siguientes destinos antes de que termine el año.



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