Partidazo de una Real estratosférica que tiene pie y parte del otro en los octavos de final de la Champions tras haber sumado siete puntos de nueve. Los txuri urdin derrotaron a todo un cuartofinalista de la última edición de la competición como el Benfica porque fue infinitamente superior, porque derrochó su fútbol de toque en ocasiones con todo su esplendor y porque tiene a un Brais, autor del único gol, que convierte en oro lo que toca. Es imposible que no soñar con este equipo, al que le basta empatar con el Benfica la próxima jornada para quedar entre los tres primeros y asegurarse su continuidad en Europa.
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