La pasada temporada se despidió de Melbourne desilusionada. Había disputado una maratoniana final de 3h.18', que perdió 6-7 (2), 6-4 y 7-5. Pensaba que era el fin del mundo a sus 15 años, aunque como compensación la campeona fuera una antigua compañera de colegio y una de sus mejores amigas, su compatriota rusa
Alina Korneeva, dos meses más joven.
Seguir leyendo...