Bien es cierto que con unas espadas más afiladas el resultado del festejo hubiera sido distinto y, posiblemente, los dos espadas hubieran salido en hombros. Pero el resultado del festejo de mayor reclamo del abono no fue el que todo el mundo imaginó. Tanto Manzanares como Roca Rey dejaron detalles con capote y muleta, pero insuficientes para corresponder la expectación de un público que llenó hasta el tejadillo el coso alicantino. Hubo más pasión y fervor en el tendido que en la arena, donde destacó sobre el resto una faena, por entidad y solidez, la de Roca Rey al segundo de la tarde, un jandilla que renqueó ostensiblemente de la mano izquierda, pero su bravo carácter le hizo acometer con...
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