Urge liberar a la crueldad de la idea de naturaleza, de una supuesta naturaleza humana, y ubicarla como condición, una común y llana condición. Nada es del orden de la naturaleza en cuanto a lo humano, o muy pocas, poquísimas cosas lo son. Hayas nacido hace siglos u hoy o dentro de diez años, en cualquier parte de este globo de tierra que a veces parece camino al exterminio y la desintegración, hay algunas marcas de nacimiento, universales, que definen nuestra condición de humanos: seres cuyas existencias tendrán que ser un forzoso e interminable trabajo de lectura a destiempo.