Una vieja leyenda de las
tribus indígenas del este de Canadá asegura que en los profundos bosques de la región de los Grandes Lagos habitaba una bestia terrorífica, de aspecto humanoide, largas extremidades y afilados dientes, que atraía a sus víctimas susurrando su nombre antes de devorarlas. Cuentan que el primer
wendigo, nombre con el que se conocía a esta
malévola criatura, fue en principio un hombre enamorado, que, traicionado por su amada, e incapaz de controlar su ira, acabó con su vida y devoró su corazón. Lejos de encontrar alivio al ver consumada su venganza, sus remordimientos terminaron por convertirle en un ser monstruoso, obligado desde ese momento a vagar errante, alimentándose de los desprevenidos viajeros que se adentraban en los bosques que habitaba.
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