Un sistema de luces LED de colores, integrado a lo largo de los bordes traseros del televisor, proyecta en la pared un halo de luz, siempre cambiante, que coincide con la imagen en pantalla. Ese halo llena la pared de un resplandor caleidoscópico para hacer que el televisor parezca más grande, acogedor y envolvente. Es la “magia” de la tecnología
Philips Ambilight, que celebra sus 20 años de éxito convirtiendo la visualización de la televisión en una experiencia inmersiva sin precedentes.
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