El SPD impone a Merz sus primeras exigencias para una Gran Coalición en Alemania
Las conversaciones entre la Unión conservadora y el Partido Socialdemócrata (SPD) para conformar una gran coalición en Alemania ya han comenzado y la primera exigencia que se ha dado a conocer deja evidente el complejo camino que tomarán los encuentros. “El tono debe cambiar”, aseguró el martes el líder del SPD, Lars Klingbeil, tras iniciar los contactos al más alto nivel entre los dos partidos. Unas palabras que iban dirigidas directamente al líder conservador Friedrich Merz que ayer fue reelegido como líder del grupo parlamentario de la Unión. A pesar de ser los perdedores de las elecciones, los socialdemócratas encaran las negociaciones dispuestos a no ceder en sus exigencias. “La clase media trabajadora necesita mejores salarios, hay que estabilizar las pensiones y estimular inversiones valoradas en miles de millones”, declaró Klingbeil en un programa de la televisión pública. "No es seguro que vaya a haber un gobierno con los socialdemócratas, la pelota está en el tejado de Friedrich Merz". En paralelo, y según informó el periódico “Süddeutsche Zeitung”, el SPD solo dará su visto bueno a la coalición si lo acuerda previamente la mayoría de los miembros del partido. "Los diputados tienen la última palabra", afirmó Klingbeil en una reunión de su grupo parlamentario. Pero no fue el único.
También el ministro de Defensa, el socialdemócrata Boris Pistorius, exigió en una entrevista publicada por el periódico “Bild” que la Unión acepte una excepción al freno de la deuda y así se pueda equipar “de forma adecuada” a la Bundeswehr. Más en concreto, el todavía ministro se refirió a que el presupuesto de defensa se duplique hasta superar los 100.000 millones de euros en los próximos años para hacer frente a las inversiones necesarias. "Estamos hablando de más del 3% del producto interior bruto y eso no se puede salvar a costa de otros sectores”, agregó Pistorius.
En la historia de la República Federal ha habido cuatro coaliciones entre el SPD y la Unión; a menudo nacieron por necesidad, aunque luego constataron su estabilidad. El camino fue siempre complejo y esta vez parece que no será una excepción. La Unión conservadora quiere tener listo el nuevo gobierno para antes de Pascua aunque para lograrlo no está dispuesto a renunciar a sus convicciones y, entre ellas, está el rechazo rápido del freno de la deuda. "Está fuera de cuestión que reformemos el freno de la deuda en un futuro próximo", aseguró Merz. "Es un trabajo complejo de realizar" y, en opinión del líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), éste debe permanecer anclado en la Ley Fundamental. Pero no será la única condición. Los conservadores también quieren que se revoque la reforma electoral que se firmó en la pasada legislatura. "Fue un proceso injusto", aseguró por su parte el líder de la CSU, Markus Söder. “Vamos a cambiar eso de nuevo”. Una reforma que en el caso de la Unión ha dejado fuera del Parlamento a 18 diputados conservadores.
Además, Söder dijo que el país está bajo una enorme presión, tanto en términos de política exterior por parte de la nueva administración estadounidense como a nivel interno, por ejemplo debido a la mala situación económica o por la presencia de los ultras de Alternativa para Alemania (AfD) en el Bundestag. "Por eso debemos formar un gobierno que resuelva tanto el tema migratorio como el tema económico", agregó. Al margen de lo que se pueda discutir en la mesa de negociación, algunos expertos también están exigiendo algunas reformas. “Alemania corre el riesgo de volver a quedar este año atrapada en la recesión” declaró la presidenta del Consejo Alemán de Expertos Económicos, Monika Schnitzer, lo que significa que no hay suficiente crecimiento para invertir en defensa e infraestructura. Por ello, esta experta aboga por relajar el freno de la deuda para apoyar el gasto y estimular las inversiones gubernamentales.
Las negociaciones se prevén complejas pero también la próxima legislatura. En el nuevo Bundestag, la AfD y la izquierda de Die Linke suman juntos 216 escaños, lo que significa que ambos partidos poseen algo más de un tercio de los escaños en el Bundestag y, por tanto, una denominada minoría de bloqueo. Esto significa que si en el futuro se quiere reformar el freno de la deuda o la elección de los jueces del Constitucional sería necesario modificar la Constitución para lo que se requiere una mayoría de dos tercios y, por tanto, el apoyo de la AfD o de Die Linke, lo que arroja una perspectiva complicada.