Ala primera dama del socialismo español, la sevillana María Jesús Montero, le cuadran muchos calificativos, pero nunca jamás el de estúpida. Ese piropo les encaja mejor a otras que sufren ataques de dignidad porque le llaman guapa o porque perpetran leyes a favor de la mujer que reducen las penas, entre otros tantos, a tres miembros de la Manada. La señora ministra de Hacienda es todo lo contrario. Un bicho político que tiene la fuerza de una dana y el estilo castizo de una casa de vecinos. Ambas cosas fundamentales en la genética de su personalidad política. Puede arrollar como una manada de búfalos a un contrincante y, a la vez, transmitir la emoción de la religiosidad popular de una...
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