Baruch Spinoza vino al mundo en Ámsterdam en 1632. Su padre era un judío portugués, cuya familia había emigrado a Holanda para huir de la persecución de la Inquisición. Pertenecía a los llamados despectivamente «marranos», judíos conversos al cristianismo que seguían practicando secretamente su religión. Spinoza fue educado en el judaísmo y, a causa de la muerte de su progenitor, tuvo que ponerse al frente del negocio familiar. Muy pronto descubrió su pasión por los clásicos y la filosofía. Tras cuestionar la autoridad de los rabinos, abandonó la religión judía y se ganó una injusta fama de ateo. A los 24 años, se dictó contra él un 'cherem', una excomunión que le maldecía y le expulsaba de la comunidad. Dado...
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