La Cátedra del Tajo UCLM-Soliss ha asegurado que alcanzar el Nivel 1 en la cabecera del Tajo «no supone estar en una situación de abundancia hídrica», ya que Entrepeñas y Buendía están al 53% de su capacidad. Además, defiende que la experiencia indica que l os trasvases máximos abocan a un descenso rápido de las reservas e implican un riesgo de sobreexplotación de la cabecera. Es por ello que afirma que el cambio obligado de las Reglas de Explotación del Trasvase acumula «más de un año de retraso» , las cuales deberían buscar una gestión «más racional y sostenible» de la cabecera del Tajo. En última instancia, afirman desde la Cátedra que habría que modificar la legislación del Trasvase para posibilitar que el Tajo sea realmente «prioritario» y no, como hasta ahora, «condicionado y severamente afectado por el Trasvase «. Los embalses de cabecera del Tajo (Entrepeñas y Buendía) han alcanzado el Nivel 1 según las Reglas de Explotación que gestionan el Trasvase Tajo-Segura. A este nivel se puede llegar por dos motivos : por haber unas reservas de agua almacenadas en Entrepeñas y Buendía de 1.300 hm3, como ha ocurrido en este momento , o por haber unas aportaciones, unas entradas de agua a los embalses, acumuladas en los últimos 12 meses de 1.400 hm3. Este nivel, el más alto de los cuatro existentes, se asocia teóricamente a una situación de abundancia hídrica, permitiendo autorizar el máximo volumen mensual que puede transportar el canal, 60 hm3 en el mes de abril. Sin embargo, esta situación se ha alcanzado con unas reservas de agua (existencias efectivas) que apenas superan la mitad de la capacidad total de los embalses (53%), según informan desde la Cátedra del Tajo UCLM-Soliss en nota de prensa. «Si miramos atrás, desde octubre de 1996, este Nivel 1 se ha activado numerosas veces , especialmente entre 1996 y 2004, cuando se batieron los récords de volúmenes trasvasados. La experiencia pasada nos enseña que la consecuencia principal de estos periodos no fue un mayor volumen total trasvasado a lo largo de los años, sino una distribución de los envíos por el trasvase más irregular«. Al forzar el trasvase máximo durante unos meses, continúan desde la Cátedra, se aceleraba el descenso de las reservas, llevando más rápidamente a situaciones de escasez (niveles 3 y 4 de las Reglas), donde los trasvases se reducen drásticamente por estar en situación de excepcionalidad hidrológica o se anulan. Además, «en el pasado estos episodios de Nivel 1 se alcanzaron aplicando criterios cuestionables desde el punto de vista hidrológico, como autorizar el máximo trasvase cuando las aportaciones anuales, las entradas de agua a los embalses, superaban los 1000 hm3 en los 12 meses anteriores, sin considerar suficientemente el estado real de recuperación de los embalses de Entrepeñas y Buendía tras periodos secos«. No obstante, sigue existiendo todavía la otra vía para alcanzar el Nivel 1: superar los 1.300 hm3 de agua almacenada (existencias efectivas), que es la situación actual. «A ctivar el máximo trasvase justo cuando se supera el 50% de la capacidad implica un riesgo de sobreexplotación «, avisan desde la Cátedra. «Dado que es altamente improbable que se mantengan las elevadas aportaciones actuales durante largo tiempo, las reservas actuales difícilmente aumentarán significativamente. Así, lo más previsible es que este Nivel 1 sea breve y que, nuevamente, deje al sistema con menores reservas y más vulnerable ante futuros periodos secos«. Esto, según señalan, recuerda a la metáfora de las vacas gordas y las vacas flacas: si en los momentos de mayor disponibilidad de agua no se prioriza el almacenamiento y la prudencia, la escasez volverá con más dureza cuando las aportaciones disminuyan. Por este motivo, en la propuesta de modificación de Reglas de Explotación elaborada por la Cátedra del Tajo UCLM-Soliss se propone elevar este umbral hasta los 2.000 hm3 , que supone un nivel de llenado de los embalses de cabecera superior al 75%. Por todo ello, la entrada en Nivel 1 de las Reglas de Explotación, más que un motivo de celebración, debería ser una señal de preocupación y un estímulo para la reflexión. «Pone de manifiesto la necesidad de revisar estas Reglas para buscar una gestión más racional y sostenible de la cabecera del Tajo dentro del marco legal vigente». El objetivo, opinan, debería ser estabilizar los envíos y minimizar las situaciones extremas (ni trasvases máximos que agotan rápido, ni restricciones severas por escasez), algo que parece difícil de lograr con las reglas actuales. Por su parte, desde el Gobierno de Castilla-La Mancha ha pedido «claridad» al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico respecto a los plazos que se barajan para dar a conocer la modificación de las reglas de explotación, todavía pendientes de aprobación, teniendo en cuenta, además, la urgencia pues «ya van con retraso y no nos vale que se diga que será en este año», cuando estas nuevas reglas de explotación deben garantizar los caudales ecológicos del Tajo y el desarrollo de las áreas que están bajo su influencia, «que son fundamentales además para garantizar un modelo hídrico sostenible en la región». Así lo ha dicho este jueves la directora de la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha, Montserrat Muro , quien ha segurado que «una gestión hídrica sostenible es clave para el desarrollo de nuestra tierra y la conservación de nuestros ecosistemas, pero también pensando en las generaciones venideras». Ha añadido que que mientras que «en Murcia o Levante ya se están frotando las manos por alcanzar el Nivel 1, lo que permitirá trasvasar los niveles máximos de 60 hm3 mensuales a partir de abril, y a pesar de tener todavía 81 hm3 pendientes de trasvasar y contar con más reservas en sus embalses que les está llevando a disminuir restricciones en el regadío, lo que urge realmente es conocer las nuevas reglas de explotación del trasvase que definan un modelo justo para Castilla-La Mancha«. Los embalses de la cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, han subido su nivel esta semana en 67,3 hectómetros cúbicos y almacenan el 53,69 por ciento de su capacidad , si bien la directora de la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha ha lanzado un mensaje de prudencia «porque, a pesar de la mejora, no se alcanza una normalidad en la gestión del recurso hídrico y mucho menos estar pensando en incrementar los trasvases , en base a unas reglas de explotación que ya deberían estar modificadas para dar paso a un cambio de modelo de gestión del agua«. Desde octubre de 2013, el trasvase ha pasado 69 meses en Nivel 3 y otros diez meses en Nivel 4. El resto del tiempo, 58 meses, el sistema ha estado en Nivel 2, «lo que ha permitido envíos automáticos que, con el antiguo memorándum de Cospedal, eran de 38 hectómetros cúbicos mensuales y que, con los caudales ecológicos que logró el Gobierno de Castilla-La Mancha y las cinco sentencias judiciales, se sitúan en 27», ha apuntado Muro.