Inquietud global ante los nuevos aranceles de Trump
Donald Trump dará hoy a conocer sus llamados aranceles recíprocos y el mundo contiene la respiración ante un anuncio que podría golpear fuertemente a la economía global. Al cierre de esta edición, el mandatario no había revelado en qué consistirán exactamente los nuevos gravámenes comerciales, pero algunos medios nacionales, como The Wall Street Journal, apuntaban a unos aranceles globales del 20% sobre casi todas las importaciones. De momento no hay nada claro, la nueva administración tiene un plan sobre la mesa, pero con detalles que han tardado en definirse, como si imponer aranceles individualizados a los socios comerciales de EE. UU., o apostar por unos impuestos comerciales generalizados. Trump dijo hace unos días que sería mucho más generoso de lo que había anticipado en un principio cuando anunció unos impuestos sobre los productos extranjeros que igualaran a lo que se ha estado cobrando hasta ahora a la mercancía estadounidense. Sin embargo, desde el domingo pasado parece que el mandatario ha estado presionando a su equipo para que el anuncio sea más agresivo, a la altura de lo que él ya ha bautizado como el gran Día de la Liberación, y que sustenta en la teoría personal de Donald Trump de que hasta ahora todos los países se han estado aprovechando de EE. UU. y ha llegado el momento de rendir cuentas.
El secretario de Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, en una entrevista con Fox Business el pasado 18 de marzo, acuñó un nuevo término para esta guerra comercial, los llamados 15 sucios, el 15% de los países que representan la mayor parte del volumen comercial de EE. UU. y que le imponen elevados aranceles. Bessent no especificó que naciones entran en este grupo, pero solo el anuncio ya ha hecho temblar a los principales socios que temen estar entre los elegidos para esa lista negra.
Según varios funcionarios, Trump tiene previsto anunciar la nueva ola de aranceles hoy a las 4 de la tarde hora local (10:00 de la noche en España) en un evento en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca. Y mientras él sigue convencido del éxito de su estrategia, a los expertos les preocupa la reacción que este anuncio pueda provocar en la Wall Street. En marzo, los principales indicadores de la Bolsa registraron las mayores caídas porcentuales mensuales desde diciembre del 2022, y entre la población también hay preocupación sobre como estos aranceles afectarán al bolsillo del consumidor. El presidente quiere asegurar que todos los estadounidenses salgan ganando, en particular los ciudadanos comunes, que son el objetivo de los aranceles. Pero como he dicho repetidamente, al igual que en su primer mandato, Wall Street estará bien, ha dicho la portavoz presidencial Karoline Leavitt en rueda de prensa. La secretaria de prensa de la Casa Blanca también ha confirmado que los aranceles entrarán en vigor de inmediato, el presidente lleva mucho tiempo insinuando esto. Ahora bien, Leavitt deja una puerta abierta a negociar con su jefe, el presidente siempre está dispuesto a atender una llamada, siempre está dispuesto a una buena negociación. Pero está muy centrado en corregir muchos de los errores del pasado y demostrar que los trabajadores estadounidenses tienen un trato justo.
Leavitt también ha remarcado que el objetivo del presidente es reorientar nuestra economía global para garantizar que EE. UU. vuelva a ser la superpotencia manufacturera mundial. El país, ha añadido, ofrecerá a las empresas los impuestos, los costos de energía y las regulaciones más bajos si fabrican aquí mismo y contratan a trabajadores norteamericanos. Ese es el objetivo de Trump, atraer a las compañías para que fabriquen aquí, pero habrá que ver si realmente su estrategia funciona en un momento en que el mundo empieza a darle la espalda a EE. UU. por los feos que está haciendo Trump. En Canadá, varias tiendas de licores han retirado los productos norteamericanos de sus estanterías, y las reservas de vuelos entre ese país y EE. UU. han caído un 70% en comparación con el mismo periodo del año pasado, es la forma que tiene la población canadiense de castigar la hostilidad de Trump hacia los canadienses, sobre todo después de que incluso haya insinuado convertir el territorio en el estado 51 de su país. Algo similar se empieza a ver en Europa, muchos turistas se están replanteando sus vacaciones al país de Trump por miedo a las detenciones e incidentes que han vivido algunos turistas y viajeros extranjeros en las últimas semanas. La pregunta es si la presión de Trump sobre las empresas surtirá efecto para que las compañías se unan al Made in América.